Consejo de Ministros de Economía
El ministro español de Economía, Luis de Guindos (dcha), y el vicepresidente económico de la Comisión Europea y responsable de Finanzas y Asuntos Monetarios, Olli Rehn, en una imagen de archivo. EFE/ Olivier Hoslet

El Gobierno de Mariano Rajoy espera este viernes un gesto de flexibilidad de la Comisión Europea. Bruselas desvelará sus previsiones macroeconómicas para la eurozona y la Unión Europea en 2013 y 2014, pero también si relaja o no los objetivos de reducción del déficit para países como España, Francia u Holanda, que se encuentran en una situación difícil.

Durante su discurso inicial en el debate del estado de la nación, el presidente del Gobierno aseguró que el déficit se situó en 2012 "por debajo del 7%" —sin contar las ayudas a la banca— y que la reducción que había conseguido su Ejecutivo no tenía "precedentes". Sin embargo, Bruselas ya ha asumido públicamente que España no cumplirá el objetivo fijado.

España se comprometió en julio con la UE a reducir su déficit al 6,3% del PIB en 2012, al 4,5% este año y al 2,8% en 2014. No obstante, incumplirá sus metas también este año -se quedará en el 6%- y en 2014 -6,4%-, según las anteriores previsiones económicas la Comisión de noviembre. La economía española se contraerá un 1,4% este año y apenas crecerá un 0,8% el que viene, mientras que el paro llegará de media al 26,6% y al 26,1%, de acuerdo con estas cifras.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó en enero para España un retroceso del 1,5% este año y un crecimiento del 0,8% en 2014; el servicio de estudios del BBVA ha mejorado estas cifras (-1,1% en 2013 y 1,1% en 2014).

Las predicciones del Gobierno español, sin embargo, mantienen un pronóstico más optimista con una caída del 0,5% este año y un crecimiento del 1,2% el que viene. En cualquier caso, la Comisión Europea ya ha dicho que se fijará más en el déficit estructural (no incluye la ayuda a la banca y otras medidas puntuales) para valorar el grado de cumplimiento.

Rehn reiteró en los últimos días su disposición a abrir la mano si la economía de un país se ha deteriorado inesperadamente, pero vinculó una posible relajación de los objetivos al cumplimiento del esfuerzo estructural acordado y a la continuación de las reformas necesarias, algo que a priori España ha cumplido.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ya pidió el 12 de febrero en Madrid un plan fiscal a medio plazo con información detallada de cuáles van a ser los recortes en materia de gasto y los posibles aumentos de impuestos, para mantener la confianza y el acceso a los mercados financieros.