Un grupo de ballenas beluga
Las belugas son las únicas ballenas que tienen toda su piel de color blanco. Web

Un equipo de cazadores matará a alrededor de 80 belugas que han quedado atrapadas por el hielo en la costa Ártica de Canadá, según informa la agencia de noticias Reuters.

Las autoridades locales afirman que se trata de un acto de "caridad".

Las ballenas no tienen posibilidad de escapar después de que la nieve caída durante  una gran tormenta creara una jaula de hielo que apenas cuenta con orificios a la superficie que puedan servir como respiraderos.

"El número de agujeros se ha reducido de ocho a uno", explicó Paul Voudrach, del Comité de Tuktoyaktuk Harverst, que anunció que el próximo martes una expedición de diez cazadores viajará a la zona noroeste de Canadá, concretamente a Tuktoyaktuk, para matar a las ballenas.

Queremos evitar que sufran, que mueran de inanición o axfisiadas

"No tienen ninguna oportunidad de salvarse", aseguró Voudrach, "queremos evitar que sufran, no queremos que mueran de inanición o axfisiadas, ya que los escasos respiraderos que quedan en el hielo se irán cerrando poco a poco".

Según este comité, las posibilidades de llevar a cabo un rescate son "casi nulas" debido a las dificultades del terreno, sobre el cual se extienden varios lagos de unos 40 kilómetros de largo y con  una profundidad de cerca de 30 metros.

Los cazadores matarán a las belugas una a una.

Para ello, utilizarán harpones y aprovecharán el momento en el que los animales acudan a la superficie para tomar aire.

 La expedición calcula que tardará unas dos semanas en completar su misión, que también incluye el cortar la carne de los cetáceos y empaquetarla para, después, venderla para su consumo en la región.

Caza de cetáceos, polémica

La caza de ballenas sigue siendo un punto polémico y de división en la agenda internacional.

La Comisión Ballenera Internacional, creada en 1946 para regular la caza de ballenas, aprobó en 1986 una moratoria que impide la caza de ballenas, salvo para "fines científicos".

Sin embargo, las capturas se siguen practicando en países como Islandia, Japón o Noruega, aunque encubiertas.