La Policía Nacional ha desarticulado una activa organización familiar dedicada al asalto de viviendas "con alta especialización" y asentada en Vícar (Almería), a la que se le imputa la comisión de, al menos, 60 robos en las provincias de Almería y Málaga, y en la Región de Murcia gracias a los datos que obtenían con dos de sus miembros, fontanero y cerrajero.

La operación 'Azabache' se ha saldado con la detención de seis presuntos miembros de un mismo clan, entre ellos una menor de edad, y la recuperación de más de 300 objetos obtenidos durante sus actividades delictivas, según ha informado la Comisaría Provincial, que ha precisado que los arrestos se produjeron tras sorprenderlos cuando intentaban robar en una casa de Almería.

La investigación en torno a esta banda familiar, de la que la Policía Nacional destaca su "alta especialización" y su "sofisticada jerarquía", se inició en noviembre después de que se detectase una gran número de asaltos a domicilios con el mismo modo de actuar.

El primer subgrupo dentro de la organización estaba compuesto por el patriarca del clan y dos yernos que se dedicaban principalmente a cometer los robos después una planificación en detalle. Así, desde su "cuartel general en Vícar", diseñaban rutas "delictivas" y también seleccionaban objetivos en los municipios del litoral Mediterráneo.

Según la Policía Nacional, usaban para sus desplazamientos sus propios vehículos ya que dos de ellos contaban con profesiones "tapadera" gracias a la que obtenían, por un lado, información relevante de los domicilios e, incluso, copias de las llaves en caso de que les encargasen cambio de cerradura.

Cuando el objetivo resultaba muy ventajoso para los ladrones y no disponían de las llaves, accedían por la terraza de los edificios provistos de indumentaria de trabajo y herramientas que fueron intervenidas en los registros domiciliarios efectuados durante la operación. Siempre actuaban rápido y permanecían pocos minutos en las casas.

Uno de ellos vigilaba "dar el agua" en caso de que apareciera algún vecino o incluso las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mientras que los otros dos se colocaban en las escaleras esperando a la salida de los moradores para posteriormente cometer el robo. Después almacenaban los objetos sustraídos en los cuartos de agua y contadores y, de madrugada, regresaban y recogían el botín.

Apoyo y logística

La Policía Nacional ha señalado que el resto de los presuntos miembros de la banda, tres mujeres, al margen de efectuar labores de vigilancia, realizaban las comprobaciones pertinentes en el edificio y elegían el domicilio que se encontraba libre de moradores ya que resultaban menos sospechosas en caso de ser vistas por los vecinos. Además, llevaban el control tanto del dinero como de las joyas y efectos sustraídos al tiempo que se dedicaban a la ocultación y venta de los objetos robados.

La operación 'Azabache' se dio a conocer el pasado día 14 con la detención de los seis miembros del clan, de origen rumano y con edades comprendidas entre los 21 y 43 años, y entre ellas, una menor de edad.

Los agentes llevaron a cabo, asimismo, tres registros domiciliarios en Vícar e intervinieron gran cantidad de efectos procedentes de robos como joyas, relojes, videoconsolas, equipos informáticos, televisores o dinero escondidos en los cajetines de registro de la luz, del agua, e incluso, en el interior de los enchufes.

La operación, que ha sido desarrollada por agentes del Grupo V de Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Almería, se mantiene abierta y no se descartan nuevas detenciones de personas implicadas en los hechos investigados.

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