Performance de Camila Cañeque
Imagen de la performance de Camila Cañeque que fue censurada en la feria ARCO 2013. C. C.

Hace un año, más o menos, Camila Cañeque, barcelonesa de 28 años, artista contemporánea especializada en todo tipo de performance, se puso un vestido de flamenca, cogió una cámara de fotos y se fue a Estados Unidos. Y ya está. Y así durante 27 días sin nada más. Sin maleta. Tras esa aventura quijotesca, llegó la performance 'dead-end', que mostró en América, Asia y Europa.

Siempre fui bien recibida, me fue bastante bien cruzando Estados Unidos"Mi idea era representar que España ha muerto frente al poder capitalista". Y representaba tal idea visitando congresos de arte. Llegaba, se tumbaba boca abajo y se hacía la muerta. "Siempre fui bien recibida, me fue bastante bien cruzando Estados Unidos durante ese mes".

Camila quiso poner fin a su proyecto por todo lo grande. El sitio, la feria de arte contemporáneo Arco. El día, este miércoles. Y allí se fue por la mañana, vestida de faralaes. Repitió la secuencia, cuerpo a tierra, y a esperar, actuando sin actuar. Junto a ella no había título de la obra, tampoco un precio. "Mi obra es la única que no se vende aquí". El público la sorteaba: curiosidad primero, indiferencia después.

"Lo tenía preparado como las últimas veces, pero esta apenas duré unos minutos. Al principio vino un guardia de seguridad y me dijo que me fuera porque estaba obstruyendo una salida de emergencia. Yo no lo veía muy claro pero luego me dijeron la verdadera razón: allí se compra y se vende arte, pero no se hace". A Camila no le quedó otro remedio que levantarse, coger sus cosas, su Romancero gitano de Lorca desperdigado por el suelo y marcharse.

No pedí ningún permiso, por eso ví perfectamente normal que me desalojaran"Estoy bastante decepcionada y triste, pero no enfadada. Entiendo que ellos consideren que en ese espacio no se pueda hacer una actuación como la mía. No pasa nada, aunque me hubiera gustado tener otro fin de proyecto diferente", contaba.

No es la primera vez que Arco asiste a representaciones de este tipo, espontáneas. Hace unos años, un méndigo recorría los pasillos de la feria, provocando mucha intriga y algo de indignación, cuando se descubrió que también era una obra de arte contemporánea.

Camila no pierde la sonrisa, aunque le pueda el cansancio. Ya tiene tres o cuatro proyectos más en mente. "No tardaré en ponerlos en marcha". De ella da pistas su página web.

Si hubiera pedido un permiso...

Aunque la dirección de la feria de arte contemporáneo de Madrid no quiso ofrecer  una versión oficial sobre el 'incidente', fuentes cercanas al evento aseguraron que no habrían tenido problema en acoger su performance y situarla en algún espacio determinado si esta hubiera pedido alguna autorización especial. "No, no pedí ningún permiso, por eso ví perfectamente normal que me desalojaran. Con Arco no tengo ningún problema", responde ella.