Arturo Fernández
El vicepresidente de la patronal CEOE y presidente de los empresarios de Madrid, en una imagen de archivo. Juanjo Guillén / EFE

Casi 3.800 personas tienen un empleo en las decenas de sociedades y empresas que forman parte del imperio de Arturo Fernández, uno de los vicepresidentes de la CEOE y presidente de la patronal madrileña. Restaurantes, hoteles, catering, máquinas de vending, servicios de restauración en colegios, hospitales, la Asamblea de Madrid, el Congreso de los Diputados y centros deportivos como el Santiago Bernabéu o el Palacio de Deportes, entre otros. Sin embargo, muchos de estos empleados y exempleados no sienten que tengan muchas cosas que agradecerle al presidente de los empresarios madrileños. Cotizar por su sueldo completo de cara a la jubilación, al menos, no es una de ellas, según las informaciones que adelantó este lunes la Cadena Ser.

Pese a que él lo ha negado, a 20minutos han llegado nuevos testimonios: "No hablamos de horas extras ni de complementos de responsabilidad, sino de una práctica reiterada en el tiempo y de forma sistemática consistente en el pago en negro al 90% de la plantilla de parte de su salario". La que así habla es una exempleada que hace años trabajó en el departamento de recursos humanos de una de las grandes sociedades de Arturo Fernández.

No hablamos de horas extras ni de complementos, sino de una práctica reiterada y sistemática "El porcentaje de dinero que se pagaba en 'b' a los trabajadores era muy variable; dependía de la responsabilidad, del puesto, de la antigüedad... Pero oscilaba entre el 10% y el 50% del sueldo total, dependiendo de la persona. Los más allegados a Arturo cobraban más en nómina", explica esta exempleada, que prefiere no identificarse de forma pública por temor a represalias.

Ella no ha sido la única. Otra extrabajadora que pasó por el departamento de personal de varias de las empresas de Arturo Fernández ha dado la misma versión. "Era una de las encargadas de las contrataciones y las nóminas y, por tanto, una de las que preparaba los sobres", dice. Tampoco ella quiere hacer público su nombre.

Sobres, etiquetas y recibís

Ambas, que trabajaron en distintos años, coinciden a la hora de explicar el mecanismo: por un lado, estaba la nómina con la cantidad oficial, que era lo mínimo establecido por convenio; por otro, una hoja de excel protegida por contraseñas en la que junto al nombre de cada trabajador se desglosaba la cantidad que tenía que percibir en efectivo. Luego se generaban unas etiquetas con el nombre del empleado y la cifra de ese mes, así como unos recibís. Dichas etiquetas se pegaban en los sobres, en los que se metían la nómina y el dinero y se entregaban a los responsables de cada centro para que lo repartieran entre sus trabajadores.

"Era una hoja muy currada, desglosaba hasta los billetes de cinco euros y los céntimos que había que darle a cada trabajador", explica una de estas exempleadas. "Me vi varias veces en una sala rodeada de millones encima de la mesa", añade.

Era una hoja muy currada, desglosaba hasta los billetes y los céntimos que había que darle a cada trabajadorSu compañera avala este extremo. Según sus testimonios, una persona de la confianza de Fernández, un señor que "lo mismo hacía servicios de mantenimiento, que de chófer o de seguridad", era el encargado de ir cada mes al banco con un cheque al portador. "Volvía con todo el efectivo y nos encerrábamos con el dinero en una sala a la que no podía entrar nadie más", cuenta. "Entonces, empezaba el recuento y si nos equivocábamos teníamos que volver a empezar. Los sobres se separaban por empresas y colectividades, porque eran muchos los restaurantes y comedores", añade.

Las dos insisten en que el importe que se pagaba en efectivo no era en concepto de complementos, sino parte del sueldo. "Dicen que ahora paga así las horas extras, pero entonces no, entonces era lo pactado. Cuando entrabas allí te lo dejaban bien claro: cobrarás tanto en nómina y tanto en efectivo", explica una de ellas. Y si alguien pedía que se lo metieran en nómina, la respuesta era clara: "Aquí las cosas se hacen así, es lo que hay", recuerda que le decían.

Concatenación de contratos temporales

Los pagos y las nóminas no eran, no obstante, el único ámbito donde se producían irregularidades. Según estas exempleadas de Arturo Fernnádez, en las contrataciones se incurría en auténtico "fraude de ley". "Iban haciendo contratos de dos meses y pasaban a los trabajadores por todas las sociedades para evitar hacer contratos indefinidos y pagar así las indemnizaciones correspondientes en caso de despido", cuenta una. "Me fui porque no soportaba las salvajadas que veía allí", añade.

La otra de estas dos exempleadas también pasó por distintas empresas de Fernández durante el tiempo que trabajó para él, aunque siempre desempeñó las mismas funciones y en el mismo sitio. Al final decidió presentar la baja voluntaria "por una cuestión moral", dice.

Fernández niega la mayor

Arturo Fernández, por su parte, salió este lunes al paso de las informaciones publicadas por la Ser y negó que el pago de parte de sueldos en negro sea una práctica generalizada en sus empresas. Sin embargo, el también presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, actualmente imputado por la Audiencia Nacional en el caso Bankia, reconoció después que las nóminas de hostelería son "muy complicadas" y que puede haber habido "irregularidades a lo largo de los años". También dijo que las informaciones eran "exageradas" e instaba a la Inspección de Trabajo a investigar.

Siempre he intentado que mi conducta fuera la más apropiada" Este mismo miércoles, no obstante, tras una reunión de la junta directiva de la CEOE, Fernández dijo públicamente que se tomaría "un tiempo de reflexión" para decidir su futuro al frente en la patronal. Este mismo jueves, en una entrevista en RNE se mostraba confiado en que la Fiscalía de Madrid, que ha iniciado una investigación al respecto, encuentre "todo correctamente".  "Siempre he intentado que mi conducta fuera la más apropiada (...) Debo preservar los puestos de trabajo, que es lo que tengo que hacer", añadió.

Este diario, por su parte, ha intentado desde este miércoles por la tarde hablar con el empresario y con la directora de Recursos Humanos de su principal grupo de empresas, Grupo Cantoblanco, sin éxito. De momento, será la investigación la que determine si hay o no un fraude continuado a Hacienda y a la Seguridad Social. Fuentes de la Agencia Tributaria aseguran a 20minutos que el régimen sancionador que se aplicaría en este caso, de demostrarse, dependería de la cuantía de lo defraudado y del tiempo transcurrido.

Antecedentes

Lo cierto es que ya en 2009 Fernández se vio obligado a regularizar el pago de salarios a sus trabajadores, después de una denuncia de CC OO por la exclusión generalizada de las horas extraordinarias de las nóminas de los empleados de las cafeterías del Tanatorio de la M-30, en Madrid. La amenaza de nuevas denuncias provocó, según el sindicato, que la principal sociedad de Fernández, Grupo Cantoblanco, accediera a terminar con el pago en negro en ese centro de trabajo y también en otros, como los restaurantes del Congreso de los Diputados y RTVE y sus establecimientos en las sedes de las empresas Metrovacesa, Orange y Telefónica I+D.

El secretario general de CC OO de Madrid, Jaime Cedrún, explicó este lunes que desde 2010 "la situación se fue normalizando" y que desde entonces no se ha detectado ninguna irregularidad de este tipo. "No era una práctica generalizada en el grupo, sino en algunos centros y con algunos trabajadores", explicó. UGT, por su parte, asegura que no tiene ninguna denuncia referente a los supuestos pagos en negro en las empresas que dirige Fernández.