La propuesta fue llevada a la Asamblea Nacional por el Congreso Nacional Africano, actualmente en el poder, en medio de las protestas de grupos religiosos y partidos de la oposición en una región donde la homosexualidad es considerada ampliamente un tabú.

El Gabinete sudafricano aprobó el proyecto de ley en agosto después de que el Tribunal Supremo del país declarara que era inconstitucional negar a los homosexuales el derecho a casarse.

El tribunal dio al Parlamento hasta el 1 de diciembre para cambiar la ley.

La ley de uniones civiles, que da a las parejas del mismo sexo los mismos derechos que a las heterosexuales, aún ha de ser aprobada por la segunda cámara del Parlamento, pero se espera que entre en vigor a finales de noviembre.

Cuando eso ocurra, Sudáfrica se convertirá en el primer país africano que permite las uniones homosexuales, siguiendo así los pasos de países como Bélgica, Holanda, España y Canadá.

'Cuando alcanzamos nuestra democracia, buscamos distinguirnos de un pasado doloroso e injusto, declarando que nunca más un sudafricano sería discriminado por su color, credo, cultura y sexo', dijo el ministro del Interior, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, a la Cámara.

Los partidos de la oposición se mostraron contrarios a la ley, haciéndose eco del descontento de los grupos religiosos que protagonizaron protestas antes de la votación.

'Es hipócrita en extremo hablar de regeneración moral y renacimiento africano y ceder y rendirse ante esta aberración cultural', dijo Motsoko Pheko, líder del Partido Congreso Panafricanista.

/Por Wendell Roelf/