La Sala de Arte Contemporáneo del Gobierno de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife, inaugurará el próximo jueves a las 20.30 horas una exposición que recoge la obra realizada a lo largo de una década por el artista lanzaroteño Francisco Castro (1976) bajo el título 'Picturebook', muestra que permanecerá abierta al público hasta el 4 de mayo.

Francisco Castro ingresó en 1994 en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Entre las exposiciones en las que ha tomado parte destacan 'El Renacimiento del Espacio Pictórico', en la sala La Granja; 'La Estética del Estudio', en el Colegio de Arquitectos, o 'Manzana Verde', organizada en torno al proyecto arquitectónico de remodelación del Parque García Sanabria.

Desde el año 2002 vive en Berlín. Sus últimos trabajos han sido la exposición de pinturas y fotos 'El frotar c va a cabar', en el Ateneo de La Laguna, y la colectiva 'Pintura Relativa', dentro de la III Bienal de Lanzarote.

'Picturebook' es una exposición de pintura que reúne trabajos de Francisco Castro (Francho) de casi una década. En su discurso expositivo "no se tiene la impresión de unidad o núcleo temático, pero sí de desocultación, haciéndose eco del término anglosajón para exposición: exhibition" explica.

A juicio del artista, "cuando la pintura no se refiere a un tema, es porque en sí misma ha de hallarse la sustancia que la hace imprescindible. Y es esta necesidad de mostrarse, al margen de mensajes y referencias lo que convierte la exposición de pintura en show".

Objeto de la exposición

El objeto de esta exposición es, en primer lugar, los cuadros, una pintura figurativa al óleo y su propia puesta en escena. Para la presentación, Francisco Castro se ha inspirado en la idea de Salón de París, en el que se acumulaban un grupo de obras de diversa procedencia y que, de cara al público, operaba a modo de un teatro de variedades en artes plásticas.

Por la naturaleza y diversidad de su trabajo pictórico, el artista adopta la idea de 'variety show' como único recurso que permite la publicación en conjunto de ese trabajo. Es la ligereza y el carácter humorístico de tales espectáculos lo que hace tolerable la sustancia y gravedad de cada número principal.

De los pintores jóvenes canarios de la Escuela de La Laguna, la obra de Francisco Castro 'Francho' es, acaso, la que ha encontrado en su camino una sugerente alternativa a ese espacio homogeneizado, a través de una inquietante manipulación entre lo visible y lo no visible. En su obra, lo no visible es, paradójicamente, una parte física presente en lo visible, sólo que metamorfoseada algunas veces por la inclinación de planos o la yuxtaposición de imágenes conflictivas.

La distancia que se abre entre las nociones visible y no visible no es temporal ni física, sino más bien perceptiva, subjetiva, abstracta. Las domina un programa estético basado en la ambigüedad y el extrañamiento.

Esa incapacidad de escapatoria, vista como el agotamiento ante la ineludible repetición del mismo programa, pinceles, colores, puntos, planos, volúmenes, figura, fondo... representaciones, que en la obra de de Francisco Castro alcanza un punto de catarsis al asumir la cara amable de lo siniestro.