El actor José Sacristán, en la fiesta de los candidatos al Goya.
El actor José Sacristán, en la fiesta de los candidatos al Goya. JORGE PARÍS

Protagonista, desde hace décadas, de muchos de los grandes títulos del cine español, José Sacristán es candidato por primera vez al Goya. El motivo es su trabajo e en El muerto y ser feliz, por la que ya ganó la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastián.

Al menos para usted, está siendo un buen año.
Pues sí... Y ahí seguimos. Me acaban de dar el premio Sant Jordi por Madrid, 1987, y aquí seguimos peleando por el Goya. La candidatura ya es un premio porque quiero mucho a esta película, El muerto y ser feliz, como también quiero a Madrid, 1987. Son dos proyectos muy hermosos, de riesgo, de arrimar el hombro y empujar.

A su edad y arrimando el hombro...
¡Por supuesto! Y lo haré siempre en trabajos, como estos, que suscriba. Porque más que trabajos son proyectos en los que están implicados temas personales, como la amistad. Fueron aventuras no solo de trabajo, sino vitales. Y, además, sigo con El Quijote, recorriendo España junto a gente joven, algo queme viene muy bien.

Los premios tocan... O no. Nadie se levanta pensando 'vamos a joder a Sacristán'Primera candidatura al Goya: ¿era una injusticia?
No... ¡Déjate de injusticias y de puñetas! Los premios, y las candidaturas, o te tocan o no. Porque nadie se levanta pensando "vamos a joder a Sacristán", como tampoco se levantan arrepintiéndose e intentando corregirlo. Si no me lo han dado, no me lo han dado. Y si llega ahora, bienvenido sea.

Pero usted estuvo en el origen de la Academia del Cine.
Sí... Fui uno de los nueve que echó a andar este carro. Y, a lo largo de todos estos años, el cambio ha sido maravilloso. Durante una época fui vicepresidente, y por aquel entonces había que mendigar para pagar la factura del teléfono... La dimensión, y la repercusión, que ahora tienen la Academia y los Goya me enorgullecen.

Berlanga fue de pajarita a la primera ceremonia. ¿Y usted? ¿Cómo irá a la próxima?
Mi mujer me ha comprado en las rebajas un esmoquin precioso. Lo llevaré, aunque me están cortando las mangas porque me iba un poco largo.

¿Y la crisis del cine? ¿También va para largo?
Esquilo y Sófocles ya hablaban de crisis... Y siempre ha ido unida a la cultura. Es verdad que esta crisis es más jodida, porque es generalizada y particular a la vez, pero no me resulta una palabra extraña. Como actor, convivo con la palabra crisis desde el principio de los tiempos.

¿Porqué la cultura siempre está en crisis en este país?
No solo en él... Es un tema largo de explicar, pero creo que en España se descuida, sobre todo, a la gente con talento. Como decía mi maestro, Fernando Fernán-Gómez, no es la envidia lo que nos caracteriza, sino el desprecio. Aquí tendemos a despreciar cosas que en otros lugares reconocen. Pero ya no me quejo... A estas alturas, me intento manejar con lo que venga.

Me sacan de quicio los discursos interminables¿Tiene ya preparado el discurso de vencedor?
No... Pero, si tengo que subir a decir algo, será corto. Me sacan de quicio los discursos interminables en los que se habla primero de la abuela, luego del nieto y al final se llora. ¡Pero acaba ya! ¡Coge el monigote y vete a tu casa de una vez!

Le emocionará el único premio seguro de la noche: el de honor a Concha Velasco.
Pues sí... Porque dices Concha Velasco y, simplemente, no hay nada que añadir. Es una institución admirable. Desde que la vi por primera vez, hace siglos, bailando con Lola Flores y Manolo Caracol, supe que era alguien especial. Y ahí está.