Caras
Caras en el monumento por la liberación de Ucrania. Dobschütz / WIKIMEDIA

Un estudio internacional, en el que ha participado la Universidad de Barcelona (UB), ha descartado que haya relación entre los rasgos faciales de una persona, la anchura de la cara, y el comportamiento violento o agresivo de algunos hombres ni con su éxito reproductivo.

El estudio, que se ha publicado en la revista científica Plos ONE, ha analizado a 4.960 individuos de 94 poblaciones de todo el mundo y en él ha participado la profesora de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal de la UB, Mireia Esparza.

El trabajo, coordinado desde el Centro Nacional Patagónico de Argentina y desde la Universidad Nacional Autónoma de México, aporta nuevos datos científicos para rechazar las hipótesis que asocian los rasgos faciales con conductas antisociales o criminales, teorías que tuvieron mucho predicamento a mediados del siglo XIX y que últimamente habían recobrado fuerza.

Entre la población analizada figuran los presos encarcelados en México y fieles católicos de HallstattSegún ha informado esta semana la UB, para llevar a cabo la investigación, se han analizado el rostro (anchura y altura faciales) y los comportamientos de 4.960 personas. La profesora Esparza ha explicado que se han tomado estas referencias del rostro "porque se habían hecho servir estas medidas en trabajos previos que relacionaban la anchura facial con más agresividad".

La aportación de la profesora de la UB en este trabajo internacional se ha centrado en la reconstrucción de las genealogías de la población de Hallstatt (Austria), a partir de datos biodemográficos de los hombres de esta localidad para obtener la información genealógica de los cráneos de estudio y calcular la eficacia biológica de cada individuo analizado.

Aunque los resultados de la investigación descartan la presunta relación de la anchura facial con los comportamientos violentos, el estudio, según Esparza, va más allá. "Por un lado, la metodología empleada se basa en medidas craneofaciales y coordenadas craneales en 2 y 3 dimensiones, y no da resultados más fiables que los estudios previos, que trabajaban con fotografías, y por otro se han analizado casi 5.000 individuos de todo el mundo, de manera que se ha podido hacer un análisis comparativo inter e intrapoblacional", ha explicado la antropóloga.

Entre la población analizada figuran los presos encarcelados en México y fieles católicos de Hallstatt. El estudio concreto de la población mexicana concluye que no hay ninguna relación entre un mayor o menor grado de agresividad y la forma de la cara.

Los autores de la investigación han avanzado que, además de que los rasgos faciales son "predictores débiles" del comportamiento agresivo, su trabajo también pone de manifiesto que no existe "diformismo sexual", es decir, que las personas con caras más anchas en relación a su altura, no tienen más descendencia (éxito reproductivo), ni manifiestan más comportamientos violentos.