«Lo perdí todo y acabé en la calle tras divorciarme»

Cada día de esta semana (dedicada por las ONG a los 30.000 sin techo españoles) 20 minutos retrata a uno de ellos.
Juan C. Morales. (J.A.G.).
Juan C. Morales. (J.A.G.).
Juan C. Morales.

Gafotas desarrollistas, pastillero de plástico verde (15 píldoras al día para amordazar la epilepsia), chándal de híper, botines ennoblecidos por el barro y en el discman la lumbre brutal de Iron Maiden. Juan Carlos Morales (45 años, Madrid), tres años viviendo en una casa sin distrito postal: la calle entera.

Cuando tenía 8 años, la madre de Juan Carlos lo entregó en adopción a otra familia. «No sé por qué, nadie me lo explicó del todo.  Tampoco mi madre biológica, a la que conocí más tarde».

La nueva casa no trajo la felicidad. Los tres hijos no querían al adoptado. «Me llamaban bastardo y ahora dicen que he muerto, pasan de mí», explica.

Estudió, hizo la mili, terminó un curso de FP y se casó a los 35, pero «otro hombre se metió por medio» y la cosa acabó en los tribunales. «Me deprimí tanto que empecé a dormir en la calle».

Ahora trampea la mala suerte con trabajos temporales, un salario social que escasamente supera los 300 € y, sobre todo, la novia on line que conoció chateando desde un refugio. «Nos conocimos en persona y hubo feeling. Le conté la verdad, le dije que soy un sin techo, y a ella no le importa, es una persona con la mente limpia. Igual que yo».

Y mañana... Nati Vázquez. «Sé dónde vive mi hijo, pero él no quiere verme. Cuando me lo dijo, sentí como si me hubieran arrancado las piernas».

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