Ciudad Encantada de Cuenca
La Ciudad Encantada, un escenario esculpido por el agua y el viento sobre roca caliza. FLICKR/Luis_Jiménez

Humilde y recio, elaborado con carne de liebre o de conejo de monte, perdiz, codorniz, gallina e hígado de cerdo, el morteruelo es un plato que define la esencia de la sierra conquense: bella y de clima riguroso. Consiste en un paté grueso de origen pastoril que no es para untar, sino para comer con tenedor y un pellizco de pan.

Patrimonio de la Humanidad

La degustación de este plato serrano comienza en Cuenca, ciudad patrimonio de la humanidad. En todos sus restaurantes y mesones se prepara, aunque la receta varía ligeramente de unos sitios a otros. Entre las hoces de los ríos Huécar y Júcar esta fantástica urbe muestra un auténtico mosaico de colores en su calle más pintoresca, la de Alfonso VIII.

El paseo por la maravillosa Ciudad Encantada dura hora y mediaPor esta vía se llega a la Plaza Mayor, con soportales y levantada en el lado opuesto a la catedral. Este templo es el único de estilo gótico-normando que hay en España. En septiembre se celebran las fiestas de San Mateo, con traslados del pendón de la ciudad entre el ayuntamiento y la catedral, encierros y degustación de patatas y sardinas asadas regadas con zurra, la sangría manchega.

Otros lugares de visita obligada son la plaza de Mangana, la ermita de las Angustias del siglo XVII, el sorprendente Museo de las Ciencias y el antiguo convento de San Pablo, actualmente Parador de Turismo. Al otro lado del arco de Bezudo hay un mirador sobre la hoz del Huécar, una de las panorámicas urbanas más bellas de toda España. La visita culmina en las Casas Colgadas, una de las cuales alberga el Museo de Arte Abstracto Español, con una de las mejores colecciones de la vanguardia nacional de los sesenta.

Siguiendo la hoz del Júcar

Se abandona Cuenca bordeando la hoz caliza del Júcar y la zona de El Alfar por la CM-2105 hasta Ventano del Diablo, y su mirador natural. Más adelante la CM-2104 conduce hasta la Ciudad Encantada, en medio de la sierra de Valdecabras, un maravilloso escenario esculpido por el agua y el viento sobre la caliza roca conquense. El paseo dura hora y media.

La laguna del Marquesado es un humedal cárstico declarado reserva naturalPor el mismo camino, se retoma de vuelta la CM-2105 hacia Uña, donde las aguas del Júcar dan forma a una laguna que es reserva de aves acuáticas y punto de partida de excursiones de senderismo, como la subida al Escalerón. La CM-2106 discurre hacia el sur, dejando atrás el humedal cárstico de la laguna del Marquesado, declarado reserva natural, hasta Huerta del Marquesado, tranquila localidad con restos de un poblado de la Edad de Hierro.

Por la misma vía se llega a Cañete, la joya monumental del recorrido con un sabroso trazado medieval, con castillo, murallas, la Plaza Mayor porticada y dos iglesias, la de San Julián y la de Santiago. Muy cerca está la Reserva Natural Las Hoces del Cabriel, hábitat para especies como el águila real, el águila perdicera y la nutria, y un espacio donde abunda el arte rupestre. El río Cabriel da forma a su paso a Los Cuchillos y Las Hoces.

La CM-215 lleva hasta Villar del Humo, un pueblo de la serranía baja donde se celebran las virtudes culinarias del morteruelo. A 7 kilómetros, en la peña del Escrito, hay catalogadas numerosas pinturas del arte rupestre del Neolítico y de las Edades de Bronce y de Cobre. El itinerario concluye en Cardenete: la ermita de San Antonio Padua, en las afueras, domina el valle del Cabriel y destaca su típica Plaza Mayor, el ayuntamiento y el mudéjar del templo de la Asunción.

Fiesta del morteruelo

La Asociación Cultural Kelatza, con la colaboración del ayuntamiento de Villar del Humo y de todos los vecinos del pueblo, lleva once años organizando durante la segunda semana del mes de agosto unas jornadas en las que se promueve la cultura popular de la serranía y se rinde homenaje al plato más tradicional de la comarca: el morteruelo.

Cada año tiene lugar un concurso en el que los participantes elaboran la receta y un jurado popular evalúa estas creaciones concediendo el premio a los tres mejores morteruelos. Tras el concurso se reparten 600 kilos de este plato entre los asistentes en una fiesta amenizada con música tradicional conquense.