Dolores Redondo
La primera novela negra de Dolores Redondo será llevada al cine.

Su primera novela negra y la segunda que publica, y ya han comprado los derechos para el cine los productores de Millennium además de la traducción a diez idiomas, ¿cómo se asume semejante 'pelotazo'?
Poco a poco, la verdad. Ahora es cuando realmente he tomado conciencia de lo que supone todo ello. Pensar que la han comprado en Alemania, Holanda, Francia, Turquía... y tantos otros lugares da un poco de vértigo. Lo mejor es la acogida del público.

¿Enseguida logró editor o fue la suya una tortuosa procesión por editores y agentes?
En absoluto, enseguida encontré gente interesada.

¿En qué cree que se diferencia su novela del resto de novelas negras?
Una de las partes es claramente policíaca, y esa historia empieza y termina en esta novela. Pero hay otras historias, y eso la diferencia de las demás: el aspecto familiar, el natural el mitológico. Y todo eso es además lo que tiene que continuar, y el motivo por el que hay segunda y tercera parte de la historia. Tampoco la inspectora responde al canon de personaje huraño, solitario, triste... Amaia, que así se llama, tiene una familia con la que sostiene fuertes arraigos.

¿Por qué una inspectora así, simplemente por desmarcarse de lo habitual o por algo más?
Sí, quería tratar el tema del matriarcado, cómo ellas forman una piña que sostienen.

El paisaje, valle de Baztán (Navarra), en que se ubica la obra marca también diferencias, ¿es la primera vez que entra este lugar en una novela negra?
Que yo sepa sí, desde luego. Y es un paisaje que huye de lo típico, aunque en las últimas novelas negras nórdicas el escenario sea rural. Baztán para mí posee una fuerza brutal, su historia es muy antigua, y hay mucho de brujería. Tiene una historia que da un matiz mágico. Y por supuesto la mitología de este lugar.

¿No da miedo generar tantas expectativas?
Sí, con un vértigo terrible. Llevo una mezcla de sentimientos encontrados. Porque también estoy muy agradecida y feliz por lo que me dicen los libreros y mensajes que recibo de la gente que me lee. Así que el vértigo me bloquea, pero los cinco primeros minutos. Y también hay que tener en cuenta el cambio que ha sufrido mi vida, ahora el teléfono, por ejemplo, no para de sonar. Pero aún así he escrito la segunda parte y el esqueleto entero de la trilogía. Además escribir es lo que más me ha gustado siempre y lo que más me evade. Lo que siempre he hecho. Es una constante en mi vida.

Decía antes que enseguida se interesaron por esta novela, pero ¿y antes, no publicó por pudor o porque la rechazaban?
Esto es muy difícil. Claro que lo intenté antes, pero me faltaba madurez. Cuesta mucho llegar a atreverse a ser honesto. En esta novela no me escondo detrás de lo que escribo, y eso era algo que no había hecho antes.

No tiene nada de malo que los sueños se cumplan. Eso lo dicen para restar fuerzas y descorazonar
a la gente"
¿Había escrito antes, aunque no publicado, novela negra?
No, sí relatos cortos, pero no novela. Lo que ha sido siempre una constante en mi escritura son los temores de la infancia y los dolores no superados. Y siempre he leído novela negra, eso sí.

¿Sus referentes literarios en novela negra?
Los americanos: Henry Miller, Chandler... Escritores de obras duras.

La suya es también una novela bastante dura, ¿no le parece?
Sí, pero es que si no, no engancha. De hecho, cuando lees, al menos yo, sé cuándo el escritor ha vivido lo que cuenta y cuándo está engañando. La sinceridad de los americanos en novela negra es lo que más me gusta. Sabes, cuando los lees, que lo han vivido.

Y españoles, ¿no destaca a ninguno?
Tras Vázquez-Montalbán, Lorenzo Silva. Pero si hay una raíz de la novela negra en España son las radiofónicas como El criminal nunca gana, que estuvo veinte años en antena: desde los cuarenta hasta los sesenta, y estimuló mucho. Ahí está el germen de muchos autores españoles de novela negra.

¿Por qué cree que en España falta tradición en el género?
Creo que si no tenemos tradición es por pudor. Parece que los crímenes sólo podían ocurrir en Nueva York y no en Barcelona o el País Vasco. Es un género que permite una gran evasión y fascina porque lo criminal es inexplicable siempre y cuando nunca deje de sorprender.

¿Y a qué achaca el éxito entre los lectores?
Porque permite a la gente expiar sus demonios. Cazar al asesino, eso que no podemos hacer en la vida cotidiana, sí es posible en la novela. En la sociedad hay muchos malos y nos gustaría ser ese detective que lo persigue y lo caza. Creo que buscamos eso como lectores: el cazador nos libera.

¿Escribiría una novela negra sobre la crisis?
Por supuesto, todo lo que tenga que ver con el mal puede ser carne del género. La esencia es la misma: alguien sembrando el mal al que hay que parar como sea. Y de eso hay mucho.

¿Teme la adaptación al cine?
No, ellos también son artistas y respeto mucho su trabajo. Hay mucho genio repartido entre guionistas, directores y actores, es normal que la novela mute. Y teniendo en cuenta que su adaptación la harán los de Millennium, creo que puede ser algo muy respetuoso.  Lo harán bien.

¿Ilusionada con su presencia en Barcelona Negra?
Sí, era uno de mis sueños. Y el otro, desde que tengo 14, es ir a San Jordi, y este año iré.

Muchos sueños que se cumplen...
No tiene nada de malo que los sueños se cumplan. Eso lo dicen algunos para restar fuerzas e ir descorazonando a la gente. De hecho, yo estoy ilusionando a muchos escritores desconocidos. Porque hay mucho talento en este país.