Casa Palacio del Pumarejo
Interior de la Casa Palacio del Pumarejo. B.R.

Hace menos de dos meses que la asociación Casa del Pumarejo de Sevilla puso en marcha una campaña de crowdfunding para conseguir el dinero suficiente para rehabilitar ellos mismos el edificio del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural y, actualmente, casi en ruinas. Aseguraban entonces que, pese a que el proyecto completo supera los 5 millones de euros, empezarían los trabajos una vez que consiguieran 100.000 euros.

Pero los vecinos de este céntrico barrio de Sevilla han decidido no esperar más. Han recaudado unos 16.000 euros y en febrero se pondrán "manos a la obra" con el inmueble. Así lo ha asegurado a 20 minutos Manuel Pedrinnazi, miembro de la asociación e hijo de Felisa (80 años), una de las tres únicas personas que aún siguen viviendo allí. "Formaremos una cuadrilla, tanto de profesionales como de voluntarios, y le meteremos mano a parte de la estructura", explica.

Una vez restaurado el edificio, este podría acoger hasta 22 viviendas sociales La voluntad de estos vecinos y la ayuda desinteresada de muchos ciudadanos han sido determinantes. "Todos los días recibimos llamadas de gente que quiere colaborar con nosotros de una manera u otra", dice Pedrinnazi, que solo tiene palabras de agradecimiento para "la inmensa generosidad" de los ciudadanos.

Hasta la fecha, les han ofrecido desde "un camión de cemento" hasta "una cocina casi nueva, con todos sus electrodomésticos". Además de herramientas, muebles y el trabajo de profesionales del sector, como carpinteros y electricistas. Aun así, siguen "necesitando dinero", por lo que continuarán con la campaña de crowdfunding.

El Ayuntamiento, propietario del edificio desde que se lo terminara de expropiar a sus antiguos dueños en 2010, "no ha vuelto a dar señales", relata Manuel. "Hemos cursado cuatro peticiones para reunirnos con ellos y nada", concluye.

Una vez restaurado el edificio, este podría acoger hasta 22 viviendas sociales, además de los locales comerciales que también forman parte del inmueble. Uno de ellos es la bodega Mariano Camacho, abierta desde 1948. "Queremos seguir aquí todo el tiempo que podamos", han expresado sus trabajadores.

En la lucha, pero con optimismo

"Hay que seguir luchando, pero siempre con alegría", cuenta a este periódico Manuel, que comparte sus vivencias en el tradicional inmueble. "Toda la vida, desde que tengo uso de razón, mi familia y yo hemos celebrado la Nochevieja en el patio de la casa, con las uvas, una botella de champán y una candelita", relata.

Con el paso de los años, cada vez son más las personas que se les unen en esta tradición, "compañeros de la asociación". Todos comparten un mismo deseo para el año nuevo: "Que todo se resuelva positivamente". Y es que, según explica Pedrinnazi, "la casa está cada año peor, se caen los techos, hay muchas humedades...".

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