Jorge Pardo
El madrileño Jorge Pardo es saxofonista y flautista, y ha colaborado con músicos como Albert Pla o Chick Corea. Archivo

Hoy es un día más en la nueva vida de Juan Ortiz. Al igual que durante las últimas semanas, ha despertado en un puerto del Caribe, ha dedicado la mañana a pasear y, ya después de comer, se ha vuelto a subir al transatlántico que se ha convertido en su hogar.

Juan es uno de los más prometedores músicos de nuestro jazz. Un joven bilbaíno que acaba de publicar un disco excepcional (Life is Too Short) y que decidió emigrar para poder vivir de su pasión. Hace unos meses se le ofreció la posibilidad de trabajar en un crucero amenizando las veladas con su inimitable manera de tocar el piano. Hizo las maletas y se fue.

"Me fui porque se me ofrecía un trabajo bien pagado, lo que en España es complicado", cuenta Juan desde el otro lado del mundo. Y el trabajo no está nada mal. "Tocamos en la orquesta del teatro. Somos siete músicos y hacemos desde musicales hasta pases de jazz, acompañamientos a artistas invitados... un poco de todo", cuenta.

El caso de Juan es sintomático de la situación que vive el género en nuestro país. Hay cantera, hay talento, pero el futuro no parece esperanzador dentro de nuestras fronteras. Pese a ello, Juan lo tiene claro: "El momento en España no es bueno, pero toca apretar los dientes y esforzarse más".

El fruto de ese esfuerzo lo personifican músicos más veteranos, como el saxofonista madrileño Jorge Pardo, que este martes recibió el Premio al Mejor Músico de Jazz Europeo por parte de la Académie du Jazz Française. Un galardón que invita a ser optimista.

Un género "castigado"

Pero no todos piensan de forma tan positiva. "La situación en España está tan mal como cabría esperar en un sector de por sí marginal dentro de un mundo tan castigado como el de la cultura", explica Yahvé M. de la Cavada, colaborador de medios como Cuadernos de Jazz, El País y Mondosonoro. "A los músicos de aquí les recomiendo que se busquen la vida fuera. Nunca fue fácil, pero afortunadamente hay un gran relevo generacional, gente joven que hace del jazz su modo de vida a pesar de las perspectivas poco esperanzadoras».

El jazz ha dependido demasiado del dinero público Naiel Ibarrola, ilustrador, pianista y colaborador de la cadena británica BBC3, ofrece un punto de vista similar desde Londres: "Tenemos un par de generaciones de músicos impresionantes que carecen de la infraestructura necesaria para darse a conocer", apunta. "Es curioso que músicos que han conseguido la admiración de la crítica internacional no toquen en su propio territorio porque no les merezca la pena".

¿Cuál es el problema? Para Yahvé, "el jazz ha dependido demasiado del dinero público, y el sector privado no puede ni quiere sufragarlo. Si los músicos no pueden vivir del jazz en España, emigrarán o cambiarán de trabajo, lo que nos dejaría un enorme vacío cultural, algo a lo que nos estamos acostumbrando». Pero como en casi todo, parte de la solución pasa por la educación. Y muy especialmente por transmitir a los más jóvenes el amor a la cultura. "La música no es nada si no hay quien quiera escucharla", apostilla Yahvé. Escuchemos, pues.

Jorge Pardo: "El jazz te aporta libertad y te acerca al trance"

Jorge PardoEl martes recogió en Francia el galardón que le acredita como Mejor Músico de Jazz Europeo, lo que dispara aún más, si cabe, su proyección internacional.

¿Qué significa para usted este premio?
De momento no me noto nada diferente (risas). Espero que no engorde demasiado mi ego, pero supongo que con el tiempo traerá algunas consecuencias... Simplemente espero estar a la altura.

¿Por qué decidió dedicarse al jazz?
Adoro el sonido, la música y tener la capacidad de hacerla, de jugar con los sonidos, de poder expresarme a través de ellos. El jazz es un escenario fantástico para ello.

¿Qué le aporta esta música que no lo hagan otras?
Libertad. El jazz alimenta la espontaneidad y, al mismo tiempo, sus sentidos rítmicos te acercan al trance, como ocurre con otros estilos de música, como el flamenco.

¿Qué ha sido lo más duro hasta llegar aquí?
Ganarse la vida es duro para todo el mundo. Un músico tiene además que apostar por más riesgos, trabajar sin red, es decir, sin horarios, sin vacaciones o con vacaciones forzadas... Pero a cambio te hace vivir con pasión y mucha alegría interior.

¿Cómo ve el panorama del jazz español?
Como siempre, es decir, con cierto auge artístico y decadencia en sus soportes. Pero quizá eso lo hace más creativo.

Cinco músicos de jazz... con eñe

1. Jonathan Hurtado: Es una de las grandes promesas del jazz vasco. Su último disco, el excepcional Piano Solo.

2. Agustí Fernández: Veterano pianista mallorquín de éxito internacional. Uno de los grandes. Pianoactivity One, un paso más allá.

3. Borja Barrueta: Uno de los más virtuosos baterías que ha dado el jazz nacional. Autodidacta y polifacético.

4. Lucía Martínez: Gallega, multiinstrumentista, batería y compositora. Soños e delirios es su disco más recomendable.

5. Ramón López: Alicantino afincado en París, es un batería único y original, figura clave de la improvisación europea.