La ‘patita fea’ de las elefantas
La pequeña elefanta Petita (izda.) no responde a los cánones de belleza de su especie y vive apartada.
Petita pesa 2.900 kilos (frente a los 4.000 de sus compañeras) y tiene los huesos de la mandíbula y la órbita craneal muy marcados. Para más desfase, sus patas son excesivamente largas. La situación de la elefanta es tal que a veces tiene que huir para no ser agredida por algunos machos, y por eso pasa mucho tiempo sola.

A los paquidermos les gustan las más guapas del grupo, Tania, Yasmin y Motki, porque tienen constitución fuerte, atlética y con carácter, explicó ayer el biólogo conservador de Terra Natura, Daniel Sánchez.

El experto cree que la rechazan porque los machos la consideran «un ejemplar débil». A pesar de su obligado exilio, Petita tiene una amiga, que se llama Kaisoso, una elefanta de Birmania con la que coincidió hace 25 años. Cuando se encontraron, mostraron «signos evidentes de un efusivo y cálido reencuentro», según Sánchez.