Los salafíes toman una ciudad en Mali en medio de una frenética actividad diplomática

Militares en Bamako, capital de Mali.
Militares en Bamako, capital de Mali.
GTRES

Una localidad del centro de Mali cayó este lunes en manos de los rebeldes salafíes que controlan el norte del país, a pesar de la intervención militar francesa en favor de Bamako. Mientras, continúa una frenética actividad diplomática en busca de apoyos para el arranque inmediato de una operación militar internacional.

La ciudad de Diabali situada en la región de Segú, a 400 kilómetros de la capital, fue tomada por un grupo rebelde, que al parecer huyó el domingo de los bombardeos de la aviación gala contra la localidad de Lere, más al norte y fronteriza con Mauritania, según indicaron fuentes de seguridad. Las mismas fuentes declararon que entre los dirigentes que han entrado en Diabali se encuentran los lideres del grupo radical islámico Ansar al Din Sanda Uld Bumana y del terrorista Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO) Omar Uld Hamaha, con quienes Efe no pudo contactar a lo largo de la jornada, así como Abu Dar Dar.

Kalifa Traoré, un habitante de Diabali, aseguró por teléfono que el pánico se había extendido por la ciudad y que él, al igual que muchos ciudadanos, permanecía encerrado en su casa. Isuf Simagua, el alcalde de Segú capital, situada a 180 kilómetros al sur de Diabali declaró que "todo está dispuesto para garantizar la seguridad".

El ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, confirmó en París que los rebeldes están "extremadamente armados y organizados", y reiteró que la misión de Francia, que fue autorizada este viernes por el presidente, François Hollande, durará "cierto tiempo". El pasado viernes, Francia comenzó en apoyo de las autoridades de Bamako la 'operación Cerval', gracias a la cual recuperó la ciudad de Kona, en el centro-este del país, que había sido ocupada por combatientes salafíes. La operación ha incluido la destrucción de campos de entrenamiento y de depósitos cerca de Gao una de las tres principales ciudades bajo control salafí desde junio de 2012.

El ministro de Exteriores maliense, Tièman Coulibaly, que se encuentra en Francia, calculó en un centenar las bajas entre las filas rebeldes desde el comienzo de la 'operación Cerval'.

Ante el estallido de los nuevos enfrentamientos, el grupo rebelde Movimiento de Liberación Nacional de Azawad (MNLA) ha ofrecido apoyo para combatir a los "terroristas", en referencia a Ansar al Din y a los grupos MYAO y Al Qaeda en el África Occidental (AQMI). Pero a cambio de que las tropas regulares malienses no irrumpan en las provincias septentrionales controladas por rebeldes hasta que se alcance un compromiso político.

Como consecuencia de la ofensiva, la situación en las localidades de Gao y Tombuctú, bajo control salafí, ya se ha visto afectada, según dos de sus habitantes. Yehia Tandina, de Tombuctú, aseguró que desde hace una semana los líderes yihadistas ya no son visibles, aunque comentó que los comercios del centro de la ciudad continúan controlados por combatientes armados. Por su parte, Musa Migua, de Gao, declaró que la presencia salafí y su presión moral sobre la población se ha visto drásticamente reducida en los últimos días. "Podemos fumar, saltar libremente sin ninguna preocupación. Los criminales han huido como ratas", dijo Migua antes de agradecer la intervención militar francesa.

Mientras continúan los enfrentamientos, en Bamako han reabierto los centros escolares, cerrados tras la ofensiva insurgente del pasado lunes, y se ha reforzado la seguridad en torno a la embajada y al centro cultural francés. Además, el Liceo francés ha cerrado hasta nuevo aviso, por temor a represalias terroristas.

Negociaciones

Paralelamente, el Ejecutivo continúa sumido en una frenética actividad diplomática para recabar apoyos contra la entente islamista de Azawad. El ministro de Exteriores ha viajado a París donde adelantó que espera la próxima celebración de una conferencia de donantes para Mali.

Asimismo, el presidente Dioncunda Traoré se ha reunido con los responsables de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) en Bamako, que prepara la inmediata intervención de una fuerza de 3.300 militares. El primer ministro, Diango Sissoko, se desplazado, por su parte a Argelia, principal defensora de la vía diplomática, para una visita de dos días, sobre la que únicamente ha trascendido que Sissoko se ha reunido con el presidente, Abdelaziz Buteflika, y varios ministros. De momento, las autoridades argelinas anunciaron el cierre de la frontera con Mali. "Hemos informado a la parte maliense de las medidas tomadas para el cierre de la frontera, que ya ha sido asegurada tras los últimos acontecimientos ocurridos en Mali", dijo el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores argelino, Amar Belani, en unas declaraciones recogidas por la agencia oficial argelina APS.

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