Los chicos del corto
Los chicos del instituto que han rodado el corto, fotografiados en la sala de montaje (Sergio González) Sergio González

Mirada incisiva al acoso escolar, desde dentro, en su hábitat natural, destripado sin contemplaciones en un instituto de Parla.

Mi madre me la chupa gratis, reza el cruel cartel que cuelga del cuello de un acosado.

Escenas y palabras de muerte. Sentencias de collejas, amenazas, juicios sumarios de tiza enmanoe insulto armado.

El corto Stoy arto, apadrinado por el director Daniel Calparsoro (Salto al vacío, Guerreros) y la asociación Tambor deHojalata, ha sido
realizado por jóvenes de 1.º de bachillerato.

Se presentará a concurso en el Festival Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud, el 19 de noviembre, en Madrid.

Todos son alumnos del instituto Las Américas, un corto realizado por los hijos de la amenazante cultura actual: aman el boxeo, el fútbol, los videojuegos, el cinedeacción eInternet. Sonlinces con ganchos
certeros como los de su insigne vecino, el boxeador parleño Javier Castillejo.

Pero aquí sus golpes son morales. «Mostramos la doble naturaleza del acoso: por un lado, el acosado, y por otro, el acosador maltratado por sus padres», dicen sus codirectores, Miguel Ángel Castellanos,
de 16 años, y Rodrigo Romero, de 17.

Confiesan que se inspiraron en Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín, aunque aspiran a realizar Matrix.

Ahora desvelan el final del corto «porque no se trata de una peli». El acosado, interpretado por JavierMartínez (16 años), muere.

«Es la vida, lo vemos en la televisión, son situaciones extremas que por suerte no se dan en nuestro instituto», dice Castellanos.

Se suicida desde un puente, como el caso real de Jokin en el PaísVasco. Resta un último mensaje de móvil:

«Stoy arto», en lenguaje SMS.

Un epitafio que cuelga de una mano inerte. «Siempre ha habido abusones, pero ahora lo graban con los móviles, está de moda», añade Castellanos.

El corto lo grabaron en un día. Y dura seis minutos.

Cuando recibieron ayer a 20 minutos lo estaban montando.

DanielCalparsoro, situado en la sombra, ha sopesado ideas.

La banda sonora es el quejío del flamenco y el rap, «porque hablan de dolor».

Estétrico, oscuro. Hay travellings y flashbacks, pero también leccionesvitales.

«La vida del acosado es un infierno», sentenciaMartínez.

«Si no cambia, el fuerte siempre se comerá al chico», explica JavierOlaya, de 18 años, que da carne al brutal acosador.

Ellos le han dado la vuelta a la tuerca mediática.No graban palizas para fardar y ganar unos euros. Graban otraspalizas para la sociedad de hoy. Son linces, sí. Silencio,
que empieza el filme...

Javier Olaya, El ‘acosador' (1º bachillerato, 18 años)

«Me daba pena darle collejas, pero él (Javier) se ofrecía antes de rodar para que quedase realista. Mi personaje, por culpa de sus padres, se desahoga así.

Javier Martínez: El ‘acosado' (1º bachillerato, 16 años)

«Mi personaje es el débil, un chaval tímido y frágil. No me he inspirado en nadie, pero era difícil grabar las
escenas porque somos amigos».