Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote
Imagen de archivo de Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote'. Juan M. Espinosa / EFE

La Audiencia Nacional ha condenado a 19 años de cárcel al exjefe militar de ETA Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, y a tres miembros del comando Argala por intentar asesinar de un tiro al exconsejero socialista de Justicia y Educación del Gobierno vasco José Ramón Rekalde en el año 2000.

La sección segunda de la Sala de lo Penal de este tribunal condena, ante la "abundantísima prueba existente", a Óscar Zelarain Ortiz como autor material del intento de asesinato terrorista, a Andoni Otegui Eraso y a Juan Carlos Besance Zugasti como cooperadores necesarios, y a Txapote como inductor del delito, a indemnizar a Rekalde con 281.750 euros por las secuelas sufridas.

'Txapote' ha sido condenado como inductor del intento de asesinato

Los magistrados consideran probado que el ex jefe militar de ETA adiestró en Francia a los tres integrantes del comando en el manejo de armas y explosivos y en la sustracción de vehículos, tras lo cual les ordenó asesinar a Rekalde.

Para ello, le trataron de localizar durante una semana a partir de la información que les había transmitido su superior, hasta que finalmente averiguaron que sobre las 20.30 horas solía recoger a su esposa en la librería que ésta regentaba en San Sebastián, antes de llegar a su domicilio.

Así, tras robar una motocicleta en Orio decidieron ejecutar la acción el 14 de septiembre de 2000 y esperaron a que el exconsejero vasco volviera a su vivienda, lo cual ocurrió hacia las 20.40 horas de ese día.

Cuando éste se disponía a bajar de su automóvil en la explanada existente en el acceso a su vivienda, Zelarain se acercó a la ventanilla y le disparó una única bala a la altura del rostro, por lo que Rekalde cayó sobre su mujer, que en ese preciso momento estaba recogiendo unas bolsas que estaba en la parte del copiloto.

La mujer detalló durante el juicio, celebrado el pasado octubre, que no presenció el momento del disparo, pero que al escuchar un fuerte ruido le preguntó a su marido qué pasaba, y Rekalde contestó ensangrentado: "un tiro".

Zelarain se dio a la fuga en la moto robada en la que le esperaba Otegi y ambos se desplazaron hasta el punto en el que les esperaba el otro acusado en un vehículo, con el que se fueron en dirección a Usurbil.

Rekalde recibió un único tiro en el rostro

Allí se separaron, Andoni Otegi prosiguió su camino en coche y los otros dos a pie atravesando el monte hasta Villabona (Gipuzkoa).

El tribunal esgrime como prueba, además del propio testimonio de la mujer de Rekalde durante el juicio, las declaraciones "veraces en todos sus extremos" en sede policial de Besance el 3 de octubre de 2010, tras ser detenido, en la que confesó los hechos.

También una autocrítica de Andoni Otegi en la que hacía referencia a este atentado fallido, así como los efectos incautados en un garaje de Villabona, en el que se encontró un vehículo con bolsas con 1,7 kilos de nitrato amónico y 50 bolsas de 300 gramos de polvo de aluminio, una pistola, dos cargadores, 50 cartuchos, cordón detonante, un kilo de pentrita y ocho detonadores.

Además, se encontraron las huellas de Otegi en dos tapas metálicas de cazuelas, usadas para meter los explosivos.