Algarve
Un viejo molino embellece la panorámica de este paisaje del Algarve. FLICKR/hummanna

Los encantos del Algarve portugués van más allá de esas preciosas playas de aguas cristalinas que le han dado fama internacional. Naturaleza verde, pueblos blancos, rutas culturales, tradiciones, leyendas e historias. Y a su lado, sí, sus magníficas 130 playas o sus campos de golf de primer nivel.

El Algarve tiene una media de 300 días de sol al añoSe elija lo que se elija, viajar al cercano Algarve portugués tiene una carta segura: el sol. Tiene una media anual de 300 días de sol. Así el turista puede disfrutar de un cielo habitualmente azul, que infunde mucha energía.

Para alojarse, hay una oferta adaptada a todos los bolsillos. Hay 34 hoteles de 5 estrellas, 141 de 4 estrellas, 229 de 3; desde grandes resorts a pequeños hoteles boutique; del lujo a los hoteles familiares.

Verde y blanca

La región cuenta con una gran riqueza paisajística, reuniendo en sus 5.000 kilómetros cuadrados de extensión los principales hábitats de Portugal, como extensos bosques de alcornoques, praderas, lagunas costeras, salinas y marismas.

En bicicleta podemos recorrer los 214 kilómetros de la Ecovía del litoralEl Algarve interior, posiblemente el más desconocido, ofrece bucólicos paisajes para disfrutar a pie, a caballo, en bicicleta o en jeep. Las Sierras de Monchique y Caldeirão, salpicadas de típicos pueblos serranos, son espacios de gran belleza natural, con una rica tradición cultural y gastronómica.

En el sur de Portugal se fusionan los pueblos blancos, la cultura y la historia; un rico patrimonio cultural, legado de pueblos ilustres, preservado en monumentos y tradiciones. Castillos, fortalezas, callejuelas estrechas e iglesias caladas conviven en sus típicos pueblos y villas.

En el Algarve hay mucho sitio para el turismo activo. Se puede recorrer la costa en bicicleta, a través de la Ecovía del litoral, que une los 214 kilómetros que separan Vila Real de San António (limítrofe con Huelva) y el Cabo de San Vicente (Sagres). Otra vía a descubrir es la Ruta Vicentina, a pie. Así hasta llegar al mar, donde el más deportista descubrirá unas de las mejores olas de Europa.

200 kilómetros de costa

Porque el Algarve es un lugar perfecto para los amantes del mar. Cuenta con una de las costas más especiales y mejor conservadas de Europa. Más de 200 kilómetros de litoral donde se pueden disfrutar tanto de largos y extensos arenales dorados como de recónditas calas sólo accesibles por barco o pequeñas bahías enmarcadas por sus característicos acantilados. Podemos elegir entre un total de 130 playas, 74 de ellas premiadas con la bandera azul.

Y finalmente, la buena mesa. En muchos de sus pueblos pesqueros podremos disfrutar de un arroz con marisco, una cataplana (típico plato algarvío, hecho a base de pescado y marisco cocinado en un recipiente de cobre) o unas sardinas a la parrilla, siempre acompañados de una copita de vino, como los de Lagoa, Lagos y Tavira.  Más adentro, los pueblos serranos reservan una suculenta cocina propia, en la que destacan los cocidos (de col, arroz, judías o maíz), aderezados con carne de cerdo, tocino, salchichas o embutidos ahumados.