'ROAN BW-1, Bathtub synthesizer , 2012'
Matt Brown imagina el 'Sintetizador de bañera', rescatado de unos hipotéticos años ochenta Matt Brown

"Háblame de ti. Mencionarás de dónde eres, la música que prefieres, a lo mejor un escritor, un cineasta o un artista favorito, incluso un equipo deportivo del que eres hincha. Pero dudo que menciones marcas y productos. Eso sería artificial ¿verdad?". Rob Walker, periodista y frecuente colaborador de The New York Times Magazine, deja la pregunta en el aire para que el espectador reflexione sobre la relevancia y las connotaciones de la publicidad.

El estadounidense es el organizador de As Real As It Gets (Tal y como es), una colección de objetos, entre humorísticos y críticos, que resalta los aspectos más absurdos la cultura de consumo. La muestra, que permanecerá hasta el 22 de diciembre en el centro artístico sin ánimo de lucro Apexart, en Nueva York (EE UU), también promueve acciones de guerrilla artística, como el reparto en supermercados de cajas de marcas ficticias y el abandono en jugueterías de figuras de acción anarquistas.
 
En lugar de referirse a un gran villano y citar grandes corporaciones "que solemos felicitarnos por odiar", los artistas, diseñadores, músicos y escritores participantes ofrecen creaciones lo suficientemente ambiguas para implicar al espectador y no limitarse al ya clásico logotipo modificado de una gran marca.

Píldoras para "aceptar que estás totalmente solo"

El artista Shawn Wolfe contribuye a la muestra con Beatkit, una empresa imaginaria que vende el RemoverInstaller (DesinstaladorInstalador), un producto también inventado e inutil, pero del que existen anuncios y vistosas pegatinas.

Las píldoras y los remedios de Dana Wyse indican en el bote que las contiene que son beneficiosas para "aceptar que estás totalmente solo" o "divertirte viendo la tele". Matt Brown construye y empaqueta sus creaciones, objetos de un supuesto pasado que nunca fue. Su Bathtub Synth (Sintetizador de bañera) es un artefacto, rescatado de unos hipotéticos años ochenta, supuestamente con la capacidad de emitir sonidos relajantes que se disfrutan al máximo sumergido.

Packard Jennings abandona sus muñecos anarquistas en las jugueteríasEl organizador de la muestra también dedica un espacio al fenómeno de las marcas ficticias que nacieron de películas y series de televisión. Irónicamente, algunas han saltado a la realidad: es posible llevar camisetas de Tyrell Corporations, la empresa que fabricaba los replicantes en Blade Runner (Ridley Scott, 1982); beber cerveza Duff (la preferida de Homer Simpson) y desayunar cereales Krusty-O's como Bart.

En el aspecto más guerrillero de la antimarca está el fenómeno de dejar objetos sin permiso en las estanterías de los supermercados. Ryan Watkins-Hughes deja latas con etiquetas creadas por él y que en conjunto son instalaciones artísticas; Packard Jennings va más allá abandonando en las jugueterías sus Figuras de acción anarquistas y Barbies ejército de liberación.