Uruguay aprueba el matrimonio gay
La pareja de homosexuales uruguayos recientemente casada en Buenos Aires, Federico Maserattine (i) y Omar Salsamendi (d), asisten a una sesión en la Cámara de Diputados, el martes 11 de diciembre de 2012, en Montevideo (Uruguay), en la que se vota un proyecto de ley que autoriza el matrimonio entre homosexuales. EFE/Iván Franco

La Cámara de Diputados de Uruguay aprobó este miércoles por una amplia mayoría la Ley del Matrimonio Igualitario, que autoriza y equipara en nombre, derechos y obligaciones los enlaces de parejas homosexuales a los celebrados entre heterosexuales.

Tras un largo e intenso debate, la norma fue aceptada con 81 de 87 votos después de que el proyecto del oficialista Frente Amplio, que tiene mayoría en la Cámara Baja, lograra sumar a sus votos los de varios legisladores de los partidos opositores Nacional y Colorado.

La ley aprobada minutos después de la medianoche del martes deberá ser ratificada por el Senado, donde el oficialismo tiene también mayoría, y después promulgada por el Ejecutivo, algo que podría suceder a principios del año próximo.

El proyecto, que consta de 29 artículos, señala expresamente que el Código Civil considerará como matrimonio "la unión permanente entre dos personas de igual o distinto sexo", y por lo tanto a las parejas formadas por dos hombres o dos mujeres les serán aplicadas las mismas normas que a las formadas por un hombre y una mujer.

"Igualdad de los ciudadanos"

El diputado del Frente Amplio Julio Bango fue el encargado de presentar el proyecto de ley y justificó la propuesta porque la Constitución uruguaya "no admite ninguna discriminación entre personas".

"Esta ley logra una verdadera igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Y afirma esa igualdad, ya que todos somos diversos y todos somos iguales ante ella", indicó el legislador.

La Constitución uruguaya no admite ninguna discriminación entre personas

El aspecto más llamativo de la norma y que fue lo que más dudas generó entre los legisladores será la reglamentación sobre el orden de los apellidos que deberán llevar los hijos y que afectará también a las parejas heterosexuales.

Así, en lugar de la pauta actual en la que el apellido paterno es el que se coloca primero a los hijos, la norma incluye la posibilidad de que las parejas heterosexuales puedan optar por cualquiera de los apellidos para que vaya en primer lugar, tal y como harán los homosexuales.

Entre los críticos de la iniciativa está la Iglesia Católica uruguaya, según la cual la palabra "matrimonio" solo puede referirse a la "unión estable de varón y mujer, capaces de acto conyugal con trasmisión de la vida, basado en el contrato de mutua pertenencia", tal y como indicó la jerarquía eclesial en los últimos días. E