La Policía Nacional ha detenido en Melilla a un hombre de 41 años, como presunto autor de un robo con violencia e intimidación en un comercio de la zona centro de la ciudad. Una cliente, que estaba siendo amenazada con una navaja, se desmayó víctima de la tensión de nervios que estaba sufriendo, lo que permitió a la dependiente salir a la calle y pedir socorro. Los investigadores, gracias a la colaboración ciudadana, tardaron solo un día en localizar al delincuente.

El ahora arrestado ha pasado sus últimos 12 años de vida en prisión, cumpliendo distintas condenas por robos con violencia e intimidación y también con fuerza que cometió en las localidades catalanas de Igualada y Barcelona, en los años en que vivió en estas ciudades.

Según ha explicado a Europa Press un portavoz de la Jefatura Superior de Policía, los hechos han ocurrido cuando una mujer se disponía a pagar los artículos que acababa de comprar en un comercio de la calle General O'Donnell, en pleno centro de Melilla. "En ese momento, aprovechando que esta cliente no le veía, el ahora detenido se le acercó por la espalda y le puso una navaja a la altura del cuello de 10 centímetros de hoja" ha detallado la citada fuente.

Al mismo tiempo se dirigió a la empleada del local exigiendo que le entregara todo el dinero de la caja, amenazándola con "cortarle el cuello a la señora", ha indicado el portavoz.

Así, ha añadido que mientras la dependienta abría la caja registradora, requirió también a la mujer a la que tenía amenazada con una navaja para que le entregara el dinero que llevase en el monedero. "La cliente así lo hizo pero, pero víctima del estado de nervios en que se encontraba, y para sorpresa del atracador, se desmayó y se cayó al suelo", ha señalado el portavoz policial.

Aprovechando el desconcierto, la empleada salió del local corriendo a la calle para pedir ayuda. "El hombre recogió el dinero de la caja que había quedado sobre el mostrador del comercio, así como el de la señora desmayada, y huyó del local", ha añadido.

Sin embargo y gracias a las declaraciones de testigos y al uso de avanzadas técnicas de investigación, los policías del Grupo de Delincuencia Urbana (GDU) de la Jefatura Superior "pudieron, en tiempo récord, dar con el paradero del presunto autor de este robo con violencia".

Tanto es así que el hombre fue localizado por la Policía cuando se encontraba a punto de cometer otro robo. "Los agentes le vieron agazapado a la puerta de un garaje sito en la calle Álvaro de Bazán, mientras esperaba para atracar a su siguiente víctima, la conductora de un vehículo que iba a salir de este aparcamiento subterráneo", ha precisado la citada fuente.

El presunto ladrón, "un hombre fuerte y corpulento", presentó gran resistencia en su detención pero los agentes del GDU consiguieron reducirle, trasladándole inmediatamente a esta Jefatura Superior.

Las investigaciones de la Policía Judicial continúan al objeto de relacionar el "modus operandi" del detenido con otros hechos delictivos de similar factura que hayan podido suceder con anterioridad.

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