La Policía de Zaragoza ha puesto en marcha la campaña de Navidad de control de alcoholemias y drogas, que tiene por objeto aumentar las garantías de seguridad vial en la ciudad en un periodo en el que se incrementa de manera notable la movilidad.

El refuerzo de controles se sucederá hasta el 7 de enero y se suma a las tareas de vigilancia que ha activado la DGT con este mismo fin entre el 10 y el 23 de diciembre.

La Policía de Zaragoza mantiene el control de las alcoholemias y drogas como una campaña permanente en la ciudad a lo largo del año, aunque incrementa las labores de prevención en estas fechas.

Los agentes de la Unidad de Prevención de la Seguridad Vial y de la Unidad de Apoyo Operativo se encargarán de llevar a cabo esta campaña en la que se realizarán pruebas aleatorias en cualquier punto de la ciudad.

El objetivo de la campaña es que los conductores extremen las precauciones y no se relajen a la hora de ponerse en viaje o de trasladarse dentro de la ciudad. Se recomienda de manera directa no ingerir ninguna bebida con graduación si se va a conducir, porque aunque con tasas de alcoholemia dentro de los márgenes legales permitidos, el nivel de riesgo frente a un accidente de tráfico puede verse aumentado. Asimismo, se recalca que los altos consumos también exponen a los peatones como usuarios de la vía pública.

Los beneficios de las campañas permanentes

La vigilancia permanente y las diferentes campañas que se ponen en marcha desde el Ayuntamiento de Zaragoza están dando resultados positivos, que se traducen en una mayor seguridad vial. Los datos revelan que ya no existe tolerancia con las personas que deciden conducir un vehículo después de haber ingerido alcohol, ya que se percibe como la segunda causa de accidentes después de la velocidad.

Otro de los efectos de la mayor sensibilización y la persistencia en el control, según detalla la Memoria de la Policía de Zaragoza es el descenso del 19,64 por ciento en el número de delitos contra la seguridad vial respecto al quinquenio anterior y la tendencia a la baja de la siniestralidad en la ciudad.

Los datos reflejados en la Memoria confirman que han descendido las conducciones bajo la influencia del alcohol o con tasas superiores a lo dispuesto por la ley, así como la circulación bajo la influencia de drogas, con exceso de velocidad o con prácticas temerarias.

También figuran las pruebas de alcoholemia que se realizan a los conductores por parte de las distintas unidades de la Policía Local, ya que se trata de una de las campañas que tiene continuidad a lo largo de año. En 2011 se contabilizaron un total de 31.964 pruebas, (un 20,27 por ciento más que la media del quinquenio).

Los técnicos explican que no son necesarias grandes dosis de alcohol para que exista una influencia en la conducción. Los datos de la DGT explican que sólo en el tramo de 0,3 hasta 0,5 gramos /litro, en lo que se define como inicio de la zona de riesgo, aunque no lo percibamos, se da un aumento en los tiempos de reacción del conductor, se subestima la velocidad con la que se circula y se comienza a dar síntomas de dificultad de coordinación.

Asimismo, indican que en casi un tercio de los accidentes mortales que se produjeron, el alcohol estuvo presente como factor concurrente o desencadenante.

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