El excapitán marítimo de A Coruña, Ángel del Real, ha calificado como "la más acertada" la decisión de alejar el buque 'Prestige', en el juicio que se celebra por la catástrofe marítima, y ha insistido, sobre la posibilidad de llevarlo a un puerto refugio, que era "sumamente arriesgado" por el "riesgo inminente de que se pudiera romper".

En su declaración, ha negado también que existiesen "voces discordantes" con la decisión que ha atribuido al 'organismo rector' constituido tras el siniestro, ocurrido frente a la costa gallega el 13 de noviembre de 2002.

Así, ha señalado que llegaron a la conclusión de que el barco no podía ir "a ningún sitio" que no fuese "para fuera", en referencia a la decisión de alejarlo de la costa.

Preguntado hasta dónde se preveía mantener el alejamiento, ha dicho que la intención era continuar con el rumbo hasta que llegarán "los salvadores", en alusión a la empresa 'Smit Salvage' contratada por la empresa armadora.

También ha ratificado que el práctico del Puerto de A Coruña le llegó a decir que era "una temeridad" llevarlo a esta instalación portuaria.

Además, ha dicho que no se daban "las circunstancias", en referencia a elementos como las condiciones climatológicas, para transbordar la carga de fuel que llevaba el barco.

Decisiones "conjuntas"

Ángel del Real ha apuntado también que las decisiones que se adoptaban eran "conjuntas" y ha limitado su actuación a la "coordinación" de los trabajos como la decisión de enviar al inspector marítimo Serafín Díaz a arrancar la máquina del barco.

Asimismo, ha confirmado que fue él quien le dio la noticia del siniestro al exdirector general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, acusado, junto al capitán Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos; y el primer oficial, Ireneo Maloto -en paradero desconocido- por la catástrofe marítima.

Sobre el capitán, ha señalado, al igual que el exdirector general de la Marina Mercante, que le transmitieron que "no obedecía" las órdenes sobre el remolque del barco.

Por ello, afirma que tomó la decisión de que guardias civiles acudieran al barco "para bajar y dar remolque". "Entendí que era la mejor forma", ha añadido sobre un dispositivo se abortó al autorizar el capitán la operación.

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