Ballena varada en La Concha
La ballena que quedó varada en la playa de La Concha de San Sebastián y que ha fallecido. Javier Etxezarreta / EFE

La ballena que falleció este jueves en San Sebastián, tras quedar varada en la playa de La Concha, será enterrada en Gipuzkoa y finalmente no viajará al Museo del Calamar Gigante de Luarca (Asturias) como se especuló en un primer momento.

Según han informado fuentes del la Asociación para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina (Ambar), al parecer problemas de transporte han impedido que el cuerpo de este rorcual común sea trasladado al Principado, aunque su esqueleto recalará finalmente en el museo de Luarca, transcurrido un tiempo desde su inhumación.

El Ayuntamiento donostiarra ha precisado que este período podría ser de un año y medio, tras el que se expondrá durante otro año en San Sebastián para que los ciudadanos puedan contemplar los restos de la ballena, que finalmente serán llevados a Luarca, cuyo museo se hará cargo de todos los gastos.

Para ello se firmará un convenio entre el Ayuntamiento de San Sebastián, el Museo del Calamar Gigante, perteneciente a la Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas (Cepesma) y la asociación Ambar.

Las fuentes de Ambar han explicado que el cetáceo, un macho joven de 23 toneladas y 16,5 metros de longitud, fue retirado de la playa de La Concha esta madrugada por dos grúas de gran tonelaje que aprovecharon la bajamar para subir la ballena a un camión en el que fue trasladada a un terreno de propiedad municipal cuyo emplazamiento no ha sido revelado por motivos de seguridad.

Está previsto que el animal, que a tenor de su delgadez podría encontrarse enfermo, sea sometido este mismo sábado a una necropsia por expertos de Ambar y de Cepesma que tomarán muestras de sus órganos para investigar las causas de su muerte, tras lo que será enterrado.

El rorcual común, también conocido como ballena de aleta, es la segunda ballena más grande del planeta después de la azul, ya que puede llegar hasta los 27 metros de longitud.

La semana pasada, el cadáver de otra ballena, de más de quince metros, fue hallado en la playa Las Fuentes, del pueblo de Santillán (San Vicente de la Barquera). El último gran cetáceo varado en la costa guipuzcoana fue un cachalote de unos quince metros que apareció muerto en la playa de Zarautz el 26 de agosto del año pasado y cuyo cuerpo también fue enterrado con la idea de que su esqueleto pueda ser expuesto e investigado en el futuro.

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