El Centro Niemeyer de Avilés fue la única obra del arquitecto brasileño en España

  • Su innovador diseño se ha convertido en uno de los referentes internacionales en los proyectos de centros de contenidos culturales.
  • Esta es la única obra de Niemeyer en España y -según sus propias palabras- la mejor y más querida que ha hecho fuera de Brasil.
  • El complejo ha supuesto una inversión de más de 40 millones de euros, que ha asumido el Estado y el Principado de Asturias.
  • Niemeyer era "un auténtico Quijote dispuesto a batirse por los más débiles", según ha asegurado Natalio Grueso, exdirector del Centro de Avilés.
Pasarela de acceso desde el casco urbano de Avilés al Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer.
Pasarela de acceso desde el casco urbano de Avilés al Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer.
EFE / ARCHIVO

El Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer en Avilés (Asturias), única obra del arquitecto brasileño en España, se define como un espacio abierto a todas las artes con una programación multidisciplinar que incluye música, danza, teatro, cine y exposiciones.

El propio creador Oscar Niemeyer, fallecido este jueves a la edad de 104 años, describió el centro que lleva su nombre como "Una plaza abierta a todo el mundo, un lugar para la educación, la cultura y la paz".

El complejo ha supuesto una inversión de más de 40 millones de euros, que ha asumido el Estado y el Principado de Asturias.

La primera piedra se colocó en abril de 2008 y desde entonces comenzó su andadura. El 15 de diciembre de 2010 coincidiendo con el 103 cumpleaños de Niemeyer se inauguró la primera fase de la "cúpula" destinada a ser la zona de exposiciones, y del edificio polivalente.

El 25 de marzo de 2011 tuvo lugar su apertura definitiva con todo el equipamiento al completo. Niemeyer no asistió al acto por razones obvias a su avanzada edad.

Su "más querida obra", fuera de Brasil

Su innovador diseño se ha convertido en uno de los referentes internacionales en los proyectos de centros de contenidos culturales.

Esta es la única obra de Niemeyer en España y -según sus propias palabras- la mejor y más querida que ha hecho fuera de Brasil, razón por la que recibe el nombre del arquitecto.

El centro se encuentra actualmente cerrado por discrepancias organizativas y de gestión entre el gobierno asturiano, el ayuntamiento de Avilés y la Fundación que lo dirige.

El Auditorio, la Cúpula, la Torre-Mirador, el Edificio Polivalente y la Plaza Abierta son los cinco espacios que componen el Centro.

El auditorio es el edificio más alto y el más complejo de formas. Cuenta con 961 butacas pero no tiene palcos. El gran escenario está integrado en el edificio pero a la vez abierto a la Plaza, para actuaciones al aire libre y con un aforo para 10.000 personas

La Cúpula es una semiesfera de hormigón que forma un espacio diáfano de 2.000 m2 para exposiciones. En su interior hallamos una escalera helicoidal y una lámpara diseñada por Niemeyer.

La torre- mirador de 20 metros de altura está concebida como espacio gastronómico, al que da la misma importancia cultural; el edificio polivalente donde está el cine y la plaza abierta al público para actividades al aire libre.

Un Quijote contemporáneo

"Óscar Niemeyer era un auténtico Quijote dispuesto a batirse por los más débiles. La única escultura que tenía en su estudio de Copacabana era la de El Quijote", ha dicho Natalio Grueso, exdirector del Centro de Avilés.

Además, ha manifestado que trabajó con el arquitecto brasileño recientemente fallecido durante seis años "en la creación de todo el proyecto" del actual Centro Niemeyer de Avilés: el arquitecto generó "el contenedor", y él, "los contenidos".

Grueso, ahora director de Artes Escénicas de la Comunidad de Madrid y del madrileño Teatro Español, dirigió ese Centro desde que el arquitecto brasileño donó el proyecto, a finales de 2006, hasta que el gobierno de Álvarez Cascos retiró la cesión del mismo a la Fundación Niemeyer el 15 de diciembre de 2011,además día del cumpleaños de Óscar Niemeyer.

También ha explicado que el Centro lo diseñaron "juntos, pensando que tenía que ser un espacio para la educación y la cultura", y ese proceso de creación ha sido "la experiencia más maravillosa e inolvidable" de su vida.

Grueso ha resaltado la estrecha relación que tuvo con Niemeyer, con quien hablaba por teléfono "cada dos días", además de que se vieran "unas 30 o 40 veces" en su estudio, donde diseñaban "el proyecto con su equipo de colaboradores formado por ingenieros, escritores y músicos, entre otros; repitiendo el mismo esquema que cuando construyó Brasilia".

"Niemeyer creía que todas las artes estaban unidas y era escritor, poeta, músico y filósofo: uno de los grandes humanistas de nuestro tiempo", ha señalado. "Pero, por encima de todo, era una persona muy bondadosa y generosa y siempre tenía las puertas de su casa abiertas a todo aquel que necesitara de su ayuda", ha apuntado.

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