La sección primera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a cinco años de prisión a un joven de 25 años de edad, que originó un incendio con un soplete con el que intentaba abrir la puerta de un bar, y que obligó a desalojar un edificio de viviendas en Torrelavega.

Según recoge la sentencia, consultada por Europa Press, los hechos por los que ha sido condenado Jorge D.V, natural de Santander, ocurrieron sobre las cinco de la mañana del 2 de abril del año 2010.

El imputado, con antecedentes penales por delitos contra el patrimonio, acudió al número 3 de la calle Rafael Barret Álvarez, en Torrelavega, y accedió al patio de la comunidad de vecinos.

Una vez allí, aplicó un soplete en la cerradura de la puerta del almacén de un bar y prendió fuego a la altura del cerrojo, tras lo cual, tiró el soplete en el patio trasero y se ausentó del lugar.

El fuego provocó un incendio que alcanzó grandes proporciones por lo que las viviendas del edificio tuvieron que ser desalojadas y tuvieron que intervenir los bomberos que lograron sofocar las llamas en una media hora.

A consecuencia del incendio, la arrendataria del bar tuvo gastos por importe de 6.227,28 euros por daños y perjuicios; 1.748,7 euros por el informe pericial, y 3.296 euros por limpieza y reparaciones que fueron abonadas por su compañía de seguros, mientras el coste de la intervención de los bomberos de Torrelavega ascendió a 162 euros.

La sentencia destaca, respecto a la autoría de este hecho, que en el soplete se encontraron varias huellas dactilares identificadas como del acusado "sin ningún género de dudas" y además éste no ha ofrecido ninguna coartada que pueda acreditar que era imposible que se encontrara en el momento y en el lugar en el que se declaró el incendio.

Pudo provocar graves daños

Además resalta que el incendio podría haber producido graves daños personales y materiales tanto en el edificio como en las personas que se encontraban en su interior, y añade que si no los llegó a causar, fue por la reacción de las personas que habitaban el inmueble, al ser avisados enseguida los servicios de emergencia que acudieron rápidamente al lugar.

Respecto a que la intención última del incendio pudiera ser la comisión de un delito contra el patrimonio, el tribunal señala que ello no altera la realidad de los hechos probados, y destaca que el fuego fue provocado a una hora en la que habitualmente la gente está durmiendo, lo que dificulta que las personas se percaten pronto de la existencia del mismo.

También llama la atención la sentencia sobre el hecho de que el inmueble en el que se produjo el incendio era el bajo de un edificio de viviendas habitado; y que en el patio de la casa había bombonas de butano y cajas de botellas, mientras en el bar había objetos susceptibles de haber estallado por la acción de las llamas o de haber ayudado a la expansión del fuego.

Destaca finalmente que los agentes de la policía tuvieron que desalojar a los ocupantes de las viviendas del edificio para garantizar su seguridad.

Por todo ello, la sentencia condena al encausado, como autor de un delito de incendio, a la pena de cinco años de prisión y a abonar al Ayuntamiento de Torrelavega la cantidad de 162,35 euros que es el coste de la actuación de los bomberos. Contra la sentencia cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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