El PP cierra la comisión de investigación del Madrid Arena con solo tres días de trabajo

Ana Botella, en la entrega de premios del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid este lunes, cuando se cerró la comisión de investigación del Madrid Arena.
Ana Botella, en la entrega de premios del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid este lunes, cuando se cerró la comisión de investigación del Madrid Arena.
Ayuntamiento de Madrid

Todo está explicado. El PP dio por zanjada este lunes la fase de comparecencias y, con ello, la comisión de investigación del Madrid Arena.

Con solo tres días de interrogatorios y, por tanto, de trabajo efectivo, los votos mayoritarios del PP clausuraron la mesa después de que los concejales y cargos de confianza municipales negasen cualquier responsabilidad directa o indirecta en las muertes de las cinco adolescentes fallecidas.

Los grupos políticos tienen hasta el martes para presentar sus dictámenes de resolución. El PP aprobará en el pleno solo uno, el suyo, en solitario, ya que PSOE y UPyD consideran el cierre anticipado una "mordaza". IU ni siquiera ha participado en los trabajos después de que el PP vetase comparecencias como la de Ana Botella o los técnicos del Samur.

Tras conocer la decisión, el socialista Jaime Lissavetzky denunció que ni ha tenido acceso a una treintena de documentos solicitados para poder interrogar a los comparecientes. Esta negativa a realizar nuevos llamamientos es, a su juicio, un "veto" que tira por tierra la promesa de "máxima transparencia" de la alcaldesa. "Vamos a exigir altas responsabilidades porque han fallado en muchas cosas", advirtió, por su parte, David Ortega, portavoz de UPyD.

Pocas aclaraciones

En total ha habido 14 comparencias. Las que más aportaron fueron la del inspector jefe de la Policía Local, Emilio Monteagudo, la del director general de Emergencias y Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid, Alfonso del Álamo, y la del doctor contratado para la fiesta, el ex concejal del PP Simón Viñals.

El primero reconoció que no se controló el botellón ni la venta de drogas alrededor de la macrofiesta y que se enviaron 48 policías a un evento de un programa de televisión y 18 a la macrofiesta. El segundo reveló que el Ayuntamiento no avisó a los servicios de emergencias de que se iba a celebrar un evento con miles de asistentes. Viñals admitió que preparó su equipo para una previsión de 7.000 personas, ni para los 10.650 autorizados por el Ayuntamiento ni los más de 16.000 que entraron. Fue insuficiente, admitió.

Los concejales y cargos de confianza municipales, sin embargo, no se han movido de su premisa inicial. Una vez conocido que hubo exceso de aforo, Miguel Ángel Villanueva y los concejales de Urbanismo, Seguridad y el dimitido Pedro Calvo han señalado que esa fue la única causa de lo ocurrido.

La oposición ve fallos

Para el Consistorio, el único culpable, como ha señalado el vicealcalde, tiene "nombre y apellidos". Es Miguel Ángel Flores, el empresario promotor y que debía asegurarse de que no se superase el aforo. Sin embargo PSOE y UPyD ven muchas más lagunas.

Estas van desde los informes de Urbanismo, que evidencian problemas de seguridad en la instalación multisusos, hasta la situación de preferencia que Flores mantenía con el Ayuntamiento. Tanto Villanueva como Pedro Calvo negaron conocer ese acuerdo, así como que Diviertt, la empresa de Flores, tuviese deudas con la Seguridad Social.

Además, la oposición exige responsabilidades por haber dejado pasar detalles como los documentos que Diviertt enviaba al Consistorio y en los que presumía de haber metido 30.000 personas en el Madrid Arena en fiestas precedentes (el aforo máximo es de 12.500), motivo más que suficiente, según UPyD, para suspender los contratos.

Pablo García Rojo, concejal del PSOE, llegó a asegurar este lunes que el Madrid Arena no solo incumple la normativa actual de seguridad (a lo que no está obligado por ley), sino que tampoco se ajusta a la que estaba vigente en materia de incendios y seguridad cuando se construyó.

Entre los interrogantes que han quedado pendientes también está la actuación de los responsables de seguridad del Madrid Arena, que autorizaron la fiesta del 1 de noviembre pese a que el escenario tapaba una de las salidas de emergencia.

Estos técnicos también estuvieron presentes en el pabellón durante la noche de los hechos y no apreciaron el exceso de aforo —según el informe interno encargado por Ana Botella—, pese a que había casi un 60% más de asistentes de los permitidos.

En lo estrictamente relativo a la imagen del Consistorio, la oposición se ha quedado con las ganas de preguntar directamente a Ana Botella qué le llevó a irse a un spa de lujo a las pocas horas del suceso y después de la muerte de cuatro de las víctimas.

Para el portavoz del PP, Enrique Núñez, los comparecientes ya "han mostrado toda la luz" en los puntos donde "podía haber cierta oscuridad".

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