Macarons
Imagen de macarons en un mostrador. WIKIPEDIA

Hay un postre que ha puesto a temblar al cupcake como si fuera gelatina: tiene forma de mini emparedado, un relleno cremoso y dulce, parece un pequeño y colorido bombón, pero se llama macaron.

El macaron es un dulce de origen francés que se ha extendido por todo el mundo y en España y América está tomando terreno en las preferencias de golosos y fanáticos de la repostería.

Al tener tanto colorido, llaman mucho la atención y se convierten en una excelente sobremesa para la cena de NavidadSus vivos colores, la diversidad de sabores y su aspecto delicado ha conquistado los aparadores de cientos de pastelerías, confiterías, restaurantes y cafeterías; incluso, esta moda ha llevado a chefs y amas de casa a instruirse en su elaboración que, a decir de los expertos, tiene varios secretos.

"Aunque la pasta para hacerlos es simple (claras montadas, azúcar y almendra), no todos saben hacerla. Para que sea perfecta, debe quedar crujiente por fuera y suave por dentro; eso es difícil de lograr, requiere de mucha práctica", reconoce José Fernández, chef de Nunos, lugar especializado en la gastronomía dulce en Madrid. Algo importante es que una vez que las redondas porciones de pasta se han vertido en una charola, se dejen reposar. "Hay que dejarlas treinta minutos o una hora antes de meterlas al horno para que la corteza se ponga crujiente y luego hornearlos a 160 grados unos nueve minutos", asegura Fernández.

Al igual que el cupcake, "los macarons han sido tocados por la industria" acusa el maestro pastelero, quien prevé que al igual que en su local, muchos otros en el mundo se llenarán de estos bocaditos para las navidades. "Al tener tanto colorido, los macarons llaman mucho la atención y se convierten por lo tanto en una excelente sobremesa para la cena de Navidad", concluye Fernández.

Hechos por las manos de reposteros curiosos, a los macarons se les augura larga vida en aquellas mesas que desean endulzar la vida y recrear la pupila de los golosos comensales.