Malú
La cantante Malú. Jorge París

"¿Te molesta si fumo?", pregunta Malú mientras saca un cigarrillo. No solo no me molesta, sino que acepto su invitación y me fumo uno con ella. "Cada vez quedamos menos fumadores...", dice. Entre una nube de humo y sin abandonar su perenne sonrisa, charlamos sobre música, fama, televisión y su otra gran pasión: los animales.

Fumar no es bueno para la voz...
Lo sé. Pero son 15 años sin parar, y llega un momento en el que las cuerdas vocales están trabajadas (risas).

Me llaman loca por recoger perros y gatos de la calle. ¡Hacen falta más locos! ¿Con los nervios de la salida del disco se fuma más?
Sí. Cuanto más mayor eres, más nerviosa te pones, porque eres mucho más consciente de la responsabilidad que tienes y te genera más tensión. Y más como están las cosas, que es muy complicado vender discos.

¿Qué aliciente cree que tiene este disco para que la gente lo compre?
Es un disco superespecial, porque tiene prácticamente todos los duetos de mi carrera. Se aprecia mucho la evolución de mi voz y la mezcla de sonidos.

¿Por qué están de moda los duetos?
Creo que las ganas de compartir forman parte de la música. Es una necesidad, apetece, y más si son amigos.

A pesar de su juventud, tiene ya una decena de discos. Es usted prolífica...
No he parado de trabajar desde que tenía 15 años. Es ahora, a los 30, cuando estoy aprendiendo a vivir. Estoy en el mejor momento de mi carrera y de mi vida. Y sigo siendo joven. Pero superjoven, ¿eh? (risas). Pero tampoco sirvo para parar. A veces digo que me quiero tomar un año sabático, y a los pocos días ya me estoy subiendo por las paredes. Necesito movimiento. Pero también me gusta parar, ir al campo con mis perros...

Los animales son otra de sus grandes pasiones...
Desde luego. Colaboro con Mascoteros Solidarios y cuando tengo ratos libres hago de auxiliar de veterinaria. Así que en cierto modo soy una veterinaria frustrada (risas). Soy una friki de los animales. Tengo tres perros y un gato, pero he llegado a tener hasta siete perros. Me llaman loca por recoger perros y gatos de la calle. ¡Hacen falta más locos!

La vemos en la tele como jurado de La voz. Dígame: ¿el talento se puede juzgar así, alegremente?
No. Para mí está siendo una cosa dura: nosotros no somos nadie para determinar quién tiene talento y quién no. Simplemente tratamos de quedarnos con el que más nos hace sentir o con el que creemos que tiene más posibilidades. Pero no deja de ser algo enormemente subjetivo.