El Ayuntamiento busca en EE UU una solución a la limpieza de chicles

Ningún sistema para quitarlos de la calle ha funcionado. En la ciudad hay ya una media de seis chicles por metro cuadrado.
La última máquina que se utilizó en julio salpicaba mucho y hacía bastante ruido.
La última máquina que se utilizó en julio salpicaba mucho y hacía bastante ruido.
La cruzada contra los chicles ha saltado el charco. En la Concejalía de Medio Ambiente ya no saben qué hacer para acabar con este pegajoso problema. Hasta tal punto que sus técnicos han consultado incluso a empresas de Estados Unidos en busca del milagro: encontrar la última tecnología que borre los miles de pegotes.
Entre las opciones, hay una con sello español que gusta a Medio Ambiente. Pero presenta un problema.

«Sólo la alquilan, y lo que nosotros queremos es comprarla, porque nos sería mucho más útil», explica un técnico municipal. El aparato cuesta 24.000 euros, lo mismo que gastan los servicios de limpieza en una única actuación para eliminar los chicles de la plaza de María Pita, Riego de Agua y Los Cantones.
Han probado de todo
Agua a presión:
Fue el último sistema que probó el Gobierno local el pasado mes de julio. El artilugio debutó en el centro con la promesa de borrar de un plumazo los pegotes del suelo, pero al final fue un fiasco. «Salpicaba los escaparates de los comercios y también a la gente. Además, hacía bastante ruido», lamentan en Medio Ambiente.
Dos fregadoras: Es lo que tiene en la actualidad el Ayuntamiento para enfrentarse a las gomas de mascar. Pero las máquinas no dan abasto: en la ciudad hay pegados una media de seis chicles por metro cuadrado. Y eso a pesar de que, según la ordenanza municipal de Limpieza, si la Policía Local pilla a un coruñés tirando uno al suelo, le puede caer una multa de hasta 750 euros. Pero, por el momento, el Consistorio no ha sancionado a ningún vecino.
Elevado coste: La labor de eliminar los pegotes que plagan toda la ciudad no es un trabajo fácil ni tampoco barato. El Ayuntamiento destina, todos los años, una media de 5.000 euros al mes en la eliminación de los chicles. El problema es gordo: según los últimos datos de la Concejalía de Medio Ambiente, sólo a lo largo de la calle

Real se concentran cerca de 9.000 chicles en una superficie que no supera los 1.400 metros cuadrados.
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