El informe interno encargado por Ana Botella sobre los hechos ocurridos durante la noche de Halloween en el Madrid Arena fue hecho público este jueves tras una comparecencia en la que la alcaldesa se negó a responder preguntas. Además, el Ayuntamiento decidió suspender la rueda de prensa de cada jueves para evitar que la alcaldesa o el portavoz, Miguel Ángel Villanueva, diesen explicaciones tras la dimisión del concejal Pedro Calvo, imputado en el caso.

La avalancha humana que se produjo en la pista central del pabellón el 1 de noviembre se saldó con la muerte de cuatro adolescentes por aplastamiento y una herida, de 20 años, que permanece en estado crítico. Aunque el informe "no pretende establecer responsabilidades", lo cierto es que en este documento el Consistorio desgrana una serie de irregularidades relativas al aforo y a la organización de la fiesta cometidas por la empresa responsable de la misma, Diviertt, la compañía encargada de la seguridad, Seguriber, y la sociedad contratada para controlar los accesos, Kontrol 34.

Mentiras sobre el aforo

El 24 de octubre, Diviertt (empresa a cuyo frente se encuentra Miguel Ángel Flores, un conocido empresario del ocio nocturno madrileño y que anteriormente había organizado otras fiestas similares en el Madrid Arena), comunicó al Consistorio que el número de asistentes al acto estaría entre las 4.000 y las 6.000 personas. A las 3.00 horas, una hora antes de que se produjeran los incidentes, el coordinador jefe de Madrid Espacios y Congresos (empresa pública perteneciente al Ayuntamiento de Madrid y propietaria del Madrid Arena), abandonó las instalaciones sin "ningún aviso de alarma", tal y como se indica en el informe.

Sin embargo, a la mañana del día siguiente, cuando ya se conocían las muertes de las jóvenes, Miguel Ángel Flores remitió un SMS relativo al aforo, a petición de Madrid Espacios y Congresos, en el que se indicaba: "Metimos a 9.650 personas, pero habitualmente el aforo que nos dais es de 12.000". El máximo de asistentes permitido para el Madrid Arena es de 10.650 personas.

División por gradas

El documento también señala que el Ayuntamiento exigió que el aforo se controlara por plantas. En concreto, consta que en la pista central el límite era de 3.700 personas; en la entreplanta el aforo era de 3.920 personas y en la planta 1 de 3.000. Sin embargo, numerosos asistentes al festival destacan que la circulación por el recinto era totalmente libre y que no se restringió el acceso a la pista central, donde a las 4.00 horas iba a actuar el DJ estrella de la velada, Steve Aoki.

De hecho, no era la primera vez que esto sucedía. En otros eventos organizados por Flores en el mismo pabellón nunca existieron controles de aforo por gradas. "En la mayoría de los festivales de música que se realizan en sitios cerrados los tiques se venden separados por plantas para que el aforo no se desborde y esté mejor controlado", destaca un promotor de conciertos a 20minutos.

Vomitorios precintados

El documento también señala que a las 2.15 horas (dos horas antes de que se produjera la avalancha) se detectó que dos puertas de acceso de la pista a los vomitorios habían sido precintadas con cintas de acotar y aislante por el personal de seguridad contratado para el evento.

Las muertes se produjeron tras la avalancha en un pasillo con tres metros de anchoTambién hace hincapié en que se ordenó al personal retirar dichos precintos dado que eran vías de evacuación. Pero esto tampoco se cumplió. Esta ha sido también una de las críticas más recurrentes de los testigos del suceso, ya que estos precintos provocaron que toda la entrada a la pista central se acumulara en un único pasillo de tres metros de ancho situado a pie de pista, donde tuvo lugar la muerte de las cuatro jóvenes.

El Ayuntamiento asegura que "en ningún momento" se informó a la Policía Municipal de la existencia de incidentes en el interior del recinto hasta que se avisó a las cuatro de la madrugada de que una joven se encontraba tendida en el suelo "con graves problemas respiratorios". El médico que atendía el servicio médico era el exconcejal del PP en el Consistorio Simón Viñals, a quien ayudaba su hijo, funcionario del Ayuntamiento y que por tanto no podía cobrar por esos servicios.

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