El juez pregunta a las partes sobre la prescripción de la acción penal contra Antonio Anglés

Fotografía de archivo datada el 23 de marzo de 1993 del cartel editado por el Ministerio del Interior para la búsqueda de Antonio Anglés Martíns.
Fotografía de archivo datada el 23 de marzo de 1993 del cartel editado por el Ministerio del Interior para la búsqueda de Antonio Anglés Martíns.
EFE

El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 6 de Alzira ha pedido a las partes personadas en la causa por la muerte de las tres niñas de Alcàsser que se pronuncien sobre la prescripción de la acción penal contra Antonio Anglés, considerado el autor material del triple crimen y en paradero desconocido.

El instructor ha dictado y notificado este martes esta resolución cuando se cumplen veinte años de la desaparición de Toñi, Míriam y Desirée, las tres niñas de Alcàsser halladas muertas en un paraje forestal tras dos meses de búsqueda, un crimen por el cual el único detenido, Miquel Ricart, cumple una condena de 170 años de prisión.

En la resolución, el juez da diez días a las diferentes acusaciones y al Ministerio Público personados en la pieza separada que implica a Anglés en el triple crimen para que se pronuncien sobre la hipotética prescripción de la acción penal contra él.

De este modo, las partes deberán trasladar ahora al instructor sus consideraciones sobre la prescripción que recoge la ley y que no es retroactiva salvo que sea beneficiosa para el afectado, según ha explicado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

En la providencia, el juez expone que, "visto el estado de las actuaciones", se dé traslado al Ministerio Fiscal y a las partes personadas a fin de que aleguen "lo que a su derecho convenga a efectos de la posible prescripción de las supuestas infracciones penales investigadas en la presente instrucción, a la vista de la fecha de comisión de las mismas".

Este martes se cumplen dos décadas de la desaparición de las menores Toñi, Míriam y Desirée, de entre 14 y 15 años, que fueron vistas por última vez cuando se dirigían desde Alcàsser, una población muy cercana a Valencia donde residían con sus padres, a la discoteca Coolor de la vecina Picassent, a la que nunca llegaron.

Se inició entonces la búsqueda de las adolescentes, que concluyó el 27 de enero de 1993 cuando un agricultor descubrió en el paraje de La Romana, cerca de la presa de Tous, una fosa en la que las menores estaban semienterradas.

Un día después del hallazgo de los cuerpos fueron detenidos varios sospechosos, entre ellos Miguel Ricart, que en su primera declaración ante la Guardia Civil admitió su participación en los crímenes, y Enrique Anglés, puesto en libertad el 30 de enero.

Un tercer sospechoso, Antonio Anglés—hermano de Enrique—, que se encontraba fugado de Picassent tras aprovechar un permiso penitenciario, se dio a la fuga, aunque su participación en los crímenes fue confirmada posteriormente.

Desde entonces se desconoce su paradero y, aunque se especuló con que podía haber muerto ahogado en aguas de la costa de Irlanda, su búsqueda ha continuado, sin éxito, por distintos países de Latinoamérica y Europa.

Por su parte, Ricart, tras un juicio que comprendió 49 vistas judiciales y la comparecencia de un centenar de testigos, fue condenado a 170 años de prisión por el asesinato y violación de las víctimas, condena que cumple actualmente.

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