Con un cuchillo de cocina atacó a su pareja sentimental, con la que vivía en Córdoba, a primera hora de la mañana; robó en una casa a las nueve; mató de treinta puñaladas a Victoria a las 15.30 horas y prendió fuego al quiosco; e intentó abusar de una joven en mitad de la plaza de Las Tendillas. Allí mismo, y gracias a la llamada al 091 de la mujer a la que le hizo tocamientos, fue detenido el lunes a las 19.30 horas.

Pedro M.P., de 27 años y natural de Castro del Río, confesó ese mismo lunes la autoría del crimen, pero hasta ayer no lo hizo delante de su abogado. Ayer ingresó en prisión imputado de asesinato con robo, a falta sólo de que las pruebas biológicas confirmen que la sangre hallada en el arma y la ropa coinciden. 

El móvil fue el robo

El comisario jefe provincial del Cuerpo Nacional de Policía, Federico Cabello de Alba, explicó que el acusado no ha sabido explicar por qué asestó tantas puñaladas a la anciana y confirmó que el motivo fue robarle unos céntimos para seguir bebiendo. Al parecer, el detenido tenía problemas con el alcohol y con la cocaína. En la investigación policial han participado tres cuerpos y más de 300 agentes. La reconstrucción del día de Pedro se ha conseguido gracias a la declaración de muchas personas y a las pruebas: se sabía que el autor de las puñaladas era zurdo y que había utilizado un gran cuchillo.

Pedro M.P. es de complexión fuerte, tenía antecedentes policiales (seis denuncias por malos tratos), pero no había estado nunca en la cárcel. Además, según informa la agencia Efe, el detenido es alcohólico desde hace años y regresó a la escena del crimen para borrar huellas.

Crimen violento y excéntrico

El director del Instituto de Criminología de Córdoba (dependiente de la UCO), Horacio Roldán, no se atreve a precisar con tan pocos datos biográficos un perfil psicológico del autor confeso del crimen violento y excéntrico. No obstante, la violencia empleada con una persona anciana denota «cierta cobardía y abuso de superioridad» de una personalidad que podría haber actuado entre una «intoxicación plena» o una reacción «psicopática», es decir que sufriera un fuerte trastorno de la personalidad.

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