Las obras en la AP-6 colapsan Guadarrama cada fin de semana
Recreación digital de cómo quedará el lugar.(Ayto. madrid)
Regresar de la sierra el fin de semana o después de un puente y hacerlo por la carretera de A Coruña, la AP-6, puede ser un suplicio.

Hace un año, el Ministerio de Fomento –propietario de la A-6– firmó un convenio con Iberpistas, que explota la AP-6, para construir un enlace a la salida del túnel de Guadarrama.

Con esta variante se evitaba que el tráfico cruzara por la antigua N-6, vía principal del municipio, reduciendo así los accidentes y el tráfico. Pero las obras de construcción del tercer túnel han cerrado varios carriles, aumentando el embotellamiento.

Ante esta restricción y la avalancha de vehículos, la DGT se ve obligada cada domingo a cerrar esta salida derivando, como antaño, el tráfico por el casco urbano de Guadarrama.

 

Un túnel puede ser un lugar inseguro, en caso de accidente, si circulan más de 3.000 coches a la hora

Este desvío se produce pasado el puerto de los Leones (si se viene por la A-6) o justo pasado el túnel (en caso de que se coja la AP-6) para evitar que el túnel se sature.

 

Esta medida, tomada por la DGT sólo en las operaciones retorno y los domingos, se debe a que «un túnel puede ser un lugar inseguro, en caso de accidente, si circulan más de 3.000 coches a la hora», según José Luis Chica, jefe del Centro de Gestión de Tráfico.

Esto provoca un flujo de hasta 20.000 turismos al día e importantes atascos en el centro de Guadarrama.

Calma si hay que parar en un túnel

Quedarse atrapado en un túnel es una situación de alto riesgo. En primer lugar, porque es un lugar cerrado en el que los coches emiten constantemente CO2. Al ser un espacio cerrado, los atascos en estos pasos suelen provocar mucha ansiedad en los conductores. «El nerviosismo hace que la gente toque el claxon en lugar de escuchar la megafonía», explica Chica.