Las orquestas sinfónicas españolas tienen que hacer "encaje de bolillos" para mantenerse

Las II Jornadas AEOS-Fundación BBVA, analizan el actual modelo de gestión español dependiente en un 80% de la Administración pública
Robert Flanagan y Rafael Pardo
Robert Flanagan y Rafael Pardo
EUROPA PRESS

Las orquestas sinfónicas españolas tienen que hacer "encaje de bolillos" para mantenerse. Así lo ha resaltado este lunes Ana Mateo, presidenta en funciones de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas (AEOS), en la rueda de prensa de presentación de las II Jornadas AEOS-Fundación BBVA: 'Los Triunfos y los Retos de las Orquestas Sinfónicas', que se celebran hoy y mañana en la sede de la Fundación BBVA en Madrid y que ha inaugurado el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert.

En España, las orquestas sinfónicas dependen en un 80% de la financiación pública. Mateo ha reconocido que es preciso "replantear el actual modelo y el papel de la sociedad" en esta cuestión y ha añadido que, en estos momentos, "quejarse no tiene sentido" y lo que hay que hacer es "utilizar la crisis de manera positiva para ser mejores".

La presidenta de AEOS se ha mostrado partidaria de "potenciar la iniciativa privada" y ha aludido a la nueva Ley de Mecenazgo que prepara el Gobierno que, según Wert, estará lista "antes de la primera parte de esta legislatura", pero que según Ana Mateo, "no acaba de llegar". "Si la Ley de Mecenazgo favorece la desgravación, la perspectiva para nosotros mejora", ha indicado.

Asimismo, ha asegurado que es preciso "convencer a los políticos de que la labor de las orquestas sinfónicas españolas es necesaria".

Para Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA, la Ley de Mecenazgo, en su caso, "no tendrá un impacto significativo" porque la institución vive de los rendimientos de su propio capital. Considera que sí afectará más a particulares y fundaciones con un capital inicial.

El modelo de eeuu

A estas jornadas ha acudido el profesor Robert Flanagan, catedrático de Economía en la Universidad de Stanford, quien ha analizado la evolución financiera de 63 orquestas sinfónicas de Estados Unidos a lo largo de dieciocho temporadas. "En todo el mundo, las orquestas afrontan problemas similares. Ninguna consigue equilibrar su presupuesto solo con la venta de entradas y, en general, la audiencia decrece en número y aumenta en edad", ha explicado.

En su opinión, ni siquiera las orquestas célebres son ajenas a este peligro. En este sentido, ha puesto como ejemplo a la aclamada Orquesta de Filadelfia, que hace dos años se declaró en bancarrota. "En EEUU, donde a diferencia de España, las subvenciones directas son poquísimas, las orquestas viven apuradas económicamente, casi siempre en peligro financiero", ha afirmado añadiendo que esto "no es culpa de nadie sino un hecho inherente a las organizaciones artísticas". "En EEUU, entre 1997 y 2005 ha habido al menos una docena de quiebras de orquesta y en los últimos tres años muchas más", ha añadido.

Para Flanagan, que opina que nunca como ahora la música sinfónica se ha tocado mejor, el éxito pasa por una combinación de tres estrategias: "Aumentar la facturación por conciertos, reducir los gastos de funcionamiento y obtener más ingresos por otras vías (como los patrocinios). Pero ninguna de estas tres fórmulas funcionará por sí sola. Las orquestas tienen que hacer un esfuerzo singular en las tres áreas para resolver sus problemas financieros", aclara.

En este sentido, el profesor considera que el modelo americano puede resultar "atractivo" para las orquestas sinfónicas europeas que son "un blanco fácil" a la hora de reducir el apoyo público.

Flanagan ha aludido también al "alejamiento" del público de las orquestas que realizan una programación más moderna. "Se trata de elegir una música más compatible con los nuevos públicos y de explicársela. Ir a un concierto debe convertirse más en un evento social que en una formalidad", dice.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento