Instituto de Cardiología
Entrada del Instituto de Cardiología de Madrid, situado en la Universidad Complutense. Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid ha decidido cerrar, por primera vez desde que gobierna el PP, un hospital público. A partir del 1 de enero de 2013 dejará de prestar servicios el Instituto de Cardiología de Madrid, un centro con 38 camas que ocupa un edificio anexo a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y que en 2011 realizó 2.412 intervenciones quirúrgicas en 2011 y atendió 10.443 consultas.

Según las instrucciones de la Consejería de Sanidad, el personal fijo pasará a integrarse en el Hospital Clínico San Carlos, situado a menos de un kilómetro y del que el Instituto recibía hasta ahora el 85% de sus pacientes. Los enfermos, la mayoría derivados de urgencia del propio Hospital Clínico, dado que el cardiológico es un centro de apoyo altamente especializado, también acudirán allí a partir de ahora.

El Clínico derivaba pacientes al Instituto para aligerar su lista de esperaLos trabajadores interinos serán despedidos. Sanidad no ha aclarado cómo afectará el cierre a la importante labor de investigación y docencia del centro. Tampoco qué pasará con las plazas de médicos y enfermeros residentes que, hasta ahora, hacían la residencia en estas instalaciones. Su presencia complementaba la plantilla de personal contratado. Los equipos, entre ellos una gammacámara de alta tecnología, serán enviados a otros centros.

En 2011, el presupuesto del Instituto Cardiológico fue de 8,7 millones de euros. Sin embargo, no será eso lo que se ahorre la Comunidad de Madrid, ya que tendrá que seguir pagando a los médicos funcionarios y su actividad. Además, el Clínico tendrá que reabsorber las operaciones y pruebas —no solo cardiológicas— que derivaba hasta ahora.

Según la web del propio Instituto, este ha sido "un centro de importante apoyo en la disminución de lista de espera en estas exploraciones en el conjunto de la sanidad madrileña, con atención rápida y personalizada, y por disponer de un personal sanitario con un alto grado de experiencia en el diagnóstico y tratamiento del paciente cardiológico".

Cierre de tapadillo

El cierre se realiza de tapadillo y sin ningún tipo de anuncio oficial. Ni el presidente de la Comunidad, Ignacio González, ni el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, lo han comunicado en sus recientes comparecencias públicas para hablar de los recortes y la nueva organización de la atención médica, unas medidas que han provocado movilizaciones en una decena de hospitales públicos.

Ha recibido fondos públicos desde 2006 para realizar obras de mejora y para  renovar equiposLos trabajadores, 173 excluyendo a los residentes según las últimas cifras oficiales disponibles, se enteraron hace una semana por una circular interna y a través de una nota colgada por el gerente en un tablón de anuncios. A continuación, un grupo inició un encierro de protesta.

Este cese de actividad, que la Comunidad enmarca en su política de reorganización y racionalización de recursos, no estaba previsto ni obedece a ningún plan anterior.

Durante los últimos seis años, según consta en su última memoria de actividad oficial (2011), el Instituto ha recibido fondos públicos para realizar obras de mejora como la adecuación de la entrada, recepción y admisión, la adecuación de la zona de rehabilitación cardiaca, la dotación de aseos en todas las habitaciones de hospitalización, la ampliación del archivo de historias clínicas  o la sustitución y adecuación de la instalación eléctrica. El año pasado se repusieron las ventanas termoaislantes en la planta de hospitalización de enfermos.

Los equipos de las secciones de Ecocardiografía, Rehabilitación, Ergometría, Holter (una prueba diagnóstica que consiste en la monitorización ambulatoria del registro electrocardiográfico del paciente), Hospitalización y Unidad de Insuficiencia Cardiaca también han sido renovados y actualizados.

Aguirre presumía de abrir centros

El cierre de este hospital es el primero que realiza un gobierno del PP desde que Gobierna en la Comunidad de Madrid (2003). Hasta ahora, Esperanza Aguirre había acusado a los anteriores ejecutivos socialistas de cerrar hasta nueve grandes centros, aunque algunos fueron traslados. La expresidenta presumía de que jamás haría lo mismo y de que, de hecho, había construido hasta diez nuevos hospitales.

En su plan de reestructuración recientemente presentado, la Consejería de Sanidad también asegura que prefiere otras "alternativas" al cierre de centros. El Instituto Cardiológico será pionero.

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