Pablo Alborán: "La mitad de mi familia está en paro"

  • El malagueño publica 'Tanto', su esperado segundo disco de estudio, con el que quiere repetir el éxito de su debut.
  • "En este disco soy más yo que nunca. Quizá la gente se sorprenda y no guste".
Pablo Alborán nació en Málaga en 1989.
Pablo Alborán nació en Málaga en 1989.
JORGE PARÍS

"¡Hombre! ¿Cómo estás?". Pablo me recibe con un fuerte abrazo. Recuerda perfectamente nuestro último encuentro, hace exactamente un año. Y tan buena memoria no está exenta de mérito: probablemente pocos en estos 12 meses hayan recibido más abrazos, besos y felicitaciones que él. A sus 23 años ha conseguido tres discos de platino, y su primer álbum fue el más vendido —con mucha diferencia— de 2011, lo que lo ha convertido en la gran esperanza de una industria maltrecha. Él lo lleva con humilde naturalidad, como si el huracán que gira a su alrededor, lejos de hacerle volar por los aires, lo obligara a mantener sus pies aún más asentados en el suelo.

En nuestra última entrevista lo encontré algo abrumado por el éxito. ¿Ya lo ha asimilado mejor?

Sí. Estoy encontrando mi sitio, tanto a nivel personal como musical.

En Tanto se ha atrevido con fado, tango... ¿busca abrir nuevas puertas?

Sí. Es un disco curioso. El primero era sinfónico con pop, el segundo, acústico. Y en este hay un poco de ambos. Y más cosas. Es un disco muy personal, con tangos, boleros, fados, rock, cosas de electrónica... En este disco soy más yo que nunca. Siempre se tiene miedo a qué pasará, quizá la gente se sorprenda, quizá no guste..., pero este soy yo.

Independientemente de cómo funcione, con las cifras en la mano parece que Pablo Alborán no entiende de crisis...

Sí, sí entiendo. La mitad de mi familia está en paro. Es verdad que a mí me ha ido genial y en mi trabajo no me puedo quejar, aunque se nota en las giras: hay promotores que han desaparecido por la subida del IVA. Ya no hay dinero y no se apuesta por la música. Pero hay cosas que son más importantes, como la salud. En ese sentido, lo que está pasando con la sanidad pública es mucho más grave.

Lo dice sin meterse mucho en la arena política...

No. Está claro que tengo mi opinión, pero... zapatero, a tus zapatos. Lo mío es la música. Aunque si me preguntan de política, opino.

Entonces, le pregunto. ¿Cómo ve la situación política de España en la actualidad?

¿Sinceramente? Creo que es un desastre. Se está destruyendo empleo en lugar de crearlo. Y sobre todo, creo que hay un grave problema de confianza: aunque gobernara Superman, en este país no confiaríamos en él. Hemos perdido la fe en los políticos en general. La política es maravillosa, el problema es quién la hace.

Esa crisis ha tocado de manera muy directa a EMI, su discográfica, que ha sido adquirida por Universal. ¿Le afectan esos tejemanejes de las altas esferas?

Hay una cierta incertidumbre entre la plantilla, porque no se sabe cómo va a afectar a sus puestos de trabajo. Y eso me afecta a mí, porque son amigos antes que trabajadores de EMI. De todas formas, aún no tengo la sensación de haber pasado de unas manos a otras. Sigo trabajando con el mismo equipo y está todo muy bien organizado.

¿Cuánto le debe a YouTube? ¿Hubiera sido diferente su carrera sin él?

Bueno... Ha sido una plataforma. Para unos la plataforma es un concurso, para otros un padrino o madrina... para mí fue Internet.

Hoy sigue cuidando de forma muy especial su presencia en las redes sociales. Cuando uno tiene 900.000 seguidores en Twitter, ¿se piensa mucho cada tuit?

¡Desde luego que sí! (risas). ¿Alguna vez te has peleado con alguien por Whatsapp? Llega un momento en que te das cuenta de que es mucho mejor llamar. Twitter es lo mismo, solo que encima no puedes llamar a la gente y te limitan los caracteres. Hay que tener mucho cuidado con Twitter: siempre hay algo que le sienta mal a alguien, aunque también es verdad que no se puede tener siempre contento a todo el mundo. Probablemente algún día meta la pata hasta el fondo.

Cuando uno está en el centro de todas las miradas se habla mucho de él. ¿Le incomodan los rumores sobre usted?

Es cierto que se dicen muchas mentiras. A la gente le gusta hablar. Todos lo hacemos. Pero mientras no sean sobre mi familia o mis amigos, y mientras no se vaya a hacer daño, no me importa. Creo que es algo que forma parte del pack.

Sin embargo, sigue teniendo cierto rechazo a la fama...

No tengo ningún problema, pero en cierto modo es la peor parte de este trabajo. Si pudiera, quitaría eso y me quedaría con todo lo demás. El otro día fui a ver Lo imposible con unos amigos e hicimos honor al título: fue imposible verla. Es normal, lo acepto. Pero cuando estoy con mis amigos, me gusta pasar desapercibido. Hay gente a la que le gusta ser visto, pero no es mi caso. No me importa que me pidan una foto, lo hago encantado. Pero cuando estás, por ejemplo, quitándote un zapato en el aeropuerto, o corriendo en el gimnasio totalmente sudado y te hacen una foto... En esas ocasiones me siento un poco invadido.

¿Y qué hace para desconectar de todo ello?

Juntarme con los míos. Es la única manera de recuperar la normalidad.

El fenómeno Alborán en cifras

936.730 fans en Facebook tiene la página oficial de Pablo Alborán, aunque existen otras muchas páginas creadas por fans.

932.250 seguidores en Twitter tiene su cuenta oficial, que actualiza a diario. Desde que la abrió, en marzo de 2010, ha publicado 7.332 tuits.

44.664.207 visitas en Youtube tiene el vídeo de su exitoso sencillo Solamente tú.

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