La etarra Izaskun Lesaka
Imagen facilitada por la Dirección General de Policia, de la etarra Izaskun Lesaka, detenida por la Guardia Civil en colaboración con un equipo de elite de la policía francesa, a 70 kilómetros de la localidad francesa de Lyon. EFE

Izaskun Lesaka Argüelles, alias 'Anne', pamplonesa de 37 años, de voz grave y complexión corpulenta, aunque no muy alta, dormía plácidamente en una de las habitaciones del apartahotel Le Cours Moureau, en el centro del caso histórico de la localidad francesa de Macon, horas antes de su detención por la Policía gala.

La jefa de ETA ya conocía la ciudad y el hotel. El local había remozado las habitaciones, pintándolas de blanco y colocando muebles sencillos y de líneas rectas. Una buena cama, un sofá, cocina integrada, baño y un pequeño habitáculo que hace las veces de despacho. Ideal para sus propósitos. Izaskun y su acompañante, Joseba Iturbide, también navarro y de 35 años, hacía las funciones de chófer, lugarteniente y también de amante. Son pareja e hicieron un alto en el camino en Macon.

Los dos etarras llegaron el viernes 26 de octubre y pagaron en efectivo cinco noches. El hotel es económico: 250 euros por un coqueto estudio. Para ello Izaskun dio documentación falsa a nombre de María Pilar Rodríguez. Y la ciudad es perfecta. Bañada por el río Loira, está a 70 kilómetros de Lyon y a una hora de coche de la frontera con Suiza. Pagó el hotel con el nombre falso de Pilar Rodríguez

La pareja llevaba su vida a cuestas en el Citröen C-3 robado que conducían con matrículas dobladas. En el maletero llevaban sacos de dormir y tienda de campaña, además de mapas de la zona. Un evidencia clara de que a Izaskun y a su chico les gustaba moverse rápido, cambiando de ciudad cada pocos días y alojándose en campings, albergues rurales, hostales discretos y, si se tercia, en pleno monte. Se han acabado los pisos francos.

Obsesa por la seguridad

Izaskun era una obsesa de la seguridad. El viernes por la tarde fue a cortarse el pelo y teñírselo con mechas rubias para cambiar de aspecto. También compró algo de ropa y comida. Sola. Joseba se quedó en el apartahotel. Un equipo de élite de las unidades antiterroristas de la Guardia Civil, la siguió al supermercado. Allí pudieron constatar que la pareja no esperaba a nadie, ya que habían comprado alimentos solo para dos personas.

La jefa etarra no solo tiene muy mal genio, sino que no se fiaba de nadie. Llevaba nueve meses con la mosca detrás de la oreja. Entre marzo y abril ‘mordió’ a las Fuerzas de Seguridad que la tenían ‘monotorizada’, a dos equipos distintos de la Policía Nacional. En marzo descubrió que tenían localizado el piso donde se escondía, en una ciudad pequeña cercana a Toulouse. Y logró huir, evaporarse. Y en abril no se sabe cómo descubrió la baliza de seguimiento que la habían colocado, dentro del guardabarros de su coche. Por eso vivía mirando continuamente para detrás.

La suerte le acompaña. Llevaba en la clandestinidad desde el año 2004. Ya en julio de 2007 logró escapar de la Guardia Civil por muy poco. Ella y otra terrorista habían alquilado un piso en Rodez (el sur de Francia) para alojar al entonces veterano jefe del aparato logístico de ETA, Juan Cruz Maiza Artola. La vivienda, sometida a vigilancia policial desde el 13 de julio, había estado ocupada entre los días 18 y 21 por Izaskun. Pero la operación se pospuso unos días, hasta el 26, y ella no volvió a aparecer por la casa. En marzo de 2012 descubrió que habían localizado el piso donde se escondía

También fue ella la que hizo las gestiones en mayo de 2010 para que el último gran jefe militar que ha tenido ETA, Mikel Carrera Sarobe, alias ‘Ata’, pudiera instalarse en un piso en Bayona (sur de Francia). ‘Ata’, acusado de tres asesinatos en suelo francés, cayó el 20 de mayo de ese año. E Izaskun, una vez más, desapareció.

Una mesa detrás de la puerta

Ahora, en Macon, Izaskun y Joseba habían colocado una pequeña mesa detrás de la puerta de su habitación para que no la pudieran abrir con facilidad. Dormían juntos, con las armas debajo del colchón. La noche del sábado al domingo, un equipo de élite del RAID francés (similar a los GEO en España) asaltó el estudio a las tres de la madrugada.

La seis en punto es la hora de inicio legal para los allanamientos de morada en Francia, pero la ley permite adelantar ese horario si se cree que se está cometiendo un delito fragante. Los agentes entraron y sorprendieron a los terroristas ya casi de pie, pero no les sirvió de nada. No pudieron coger sus armas. En cambio, eso sí, los dos etarras se defendieron con una ristra de insultos.

Lo más llamativo, es que un despiste policial, Izaskun consiguió tragarse una pequeña tarjeta de almacenamiento de datos SD, seguramente muy importante para ella y para ETA, ya que debe contener información valiosa y seguramente no está encriptada. Los agentes franceses consiguieron que vomitara y han recuperado el dispositivo. Los dos etarras recibieron a los agentes galos con una ristra de insultos

Interior calificó la detención de Lesaka como vital. Ella controlaba la parte más peligrosa de ETA: el aparato logístico-militar. Era, según los expertos consultados, la más experimentada para hacer esa tarea. No solo controlaba a los comandos que le quedan a ETA, también los depósitos de armas y explosivos y la ‘oficina de falsificación’, vital para que la banda pueda seguir moviéndose en la clandestinidad.

Las mismas fuentes consultadas aseguran a este diario que Izaskun y su lugarteniente se movían mucho últimamente, ya que estaban entregando en mano dinero en efectivo para que los pocos comandos que aún tiene ETA en Francia puedan subsistir. De hecho, la pareja guardada 20.000 euros. Este diario ha podido conocer que desde julio de 2012 la Policía francesa tiene conocimiento que de Lesaka dependían 20 terroristas que se han distribuido en cuatro comandos.