Botella utilizará los ingresos extra para pagar las deudas que dejó Gallardón

  • El Gobierno transferirá a Madrid 118 millones más de lo previsto.
  • La alcaldesa no realizará ningún gasto que no esté respaldado por ingresos.
  • La oposición le exige que cambie de rumbo en invierta en servicios básicos.
Ana Botella exhibe un gráfico durante el pleno en el Ayuntamiento celebrado este martes.
Ana Botella exhibe un gráfico durante el pleno en el Ayuntamiento celebrado este martes.
Europa Press

El Ayuntamiento de Madrid aplicará en su presupuesto del próximo año el criterio de caja, lo que significa que no realizará ningún gasto que no esté soportado por un ingreso efectivo. Esta medida estaba incluida en el plan de ajuste aprobado este año por el Gobierno de la ciudad para su aplicación a partir de 2016 pero se ha decidido adelantar tres años.

La alcaldesa, Ana Botella, lo anunció este martes en el pleno municipal en respuesta al portavoz del Partido Socialista, Jaime Lissavetzky. Este le había preguntado a qué dedicará los 118 millones extra que el Gobierno de Mariano Rajoy transferirá a Madrid en virtud del sistema de financiación.

Ese dinero, subrayó la alcaldesa, tiene un destino claro: reducir el plazo medio de pago a proveedores a 30 días, alcanzar el equilibrio presupuestario y a reducir la deuda. En definitiva, tapar los agujeros que dejó Alberto Ruiz-Gallardón en inversiones como el soterramiento de la M-30, la construcción de Madrid Río, la reforma del Palacio de las Telecomunicaciones o la creación de la Caja Mágica.

"No tenemos mas remedio que garantizar la estabilidad presupuestaria y eso nos exige un gran esfuerzo y probablemente no sea rentable electoralmente", confesó Botella, que admitió que su partido está haciendo "reformas muy dolorosas" pero está "priorizando aquello que es esencial", según recogió la agencia Efe. Entre ellas están la subida del precio por aparcar en la calle, el aumento de tarifas de las piscinas, polideportivos y centros culturales y la reducción de las subvenciones. El precio de las escuelas de música, por ejemplo, se ha triplicado.

La alcaldesa también ha puesto en marcha un plan de venta de edificios municipales que, por el momento, ha fracasado. Hace solo un mes, tuvo que enmendar sus cuentas y reduciendo 50,8 millones y bloqueando otros 24,4 para afrontar los compromisos de pago.

El plan extraordinario de ajuste presentado tiene vigencia hasta el año 2022. A finales de 2012, Madrid estima que deberá 6.668 millones a los bancos, cifra que debería descender, según las mismas previsiones, hasta los 4.451 millones de euros en 2015. Además, tiene 1.000 millones en facturas sin pagar.

Botella no mencionó la gestión de Alberto Ruiz-Gallardón durante su intervención. Sí destacó, en cambio, que la crisis es consecuencia de las políticas del último gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La oposición pide alternativas

Jaime Lissavetzky (PSOE) calificó de "absurdo" batir récords en amortización de la deuda y que, en cambio, el Ayuntamiento  "no invierta en servicios sociales y en la lucha contra el desempleo". El edil recordó que el 22% de los presupuestos de la ciudad se destinan a pagar la deuda y sus intereses.

El portavoz de IU, Ángel Pérez,  exigió a la alcaldesa que apunte "en otra dirección, que se distinga, que alce la voz no como alcaldesa del Partido Popular sino como alcaldesa de la ciudad de Madrid, de todos los madrileños y que exija medidas que permitan otro mensaje que no sea contra la mayoría social".

David Ortega, representante de UPyD, reclamó a su vez que Botella no nombre a miembros del PP sin experiencia como representantes del consistorio en varias cajas vascas en las que el Ayuntamiento tiene derecho de asiento.

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