La consellera de Infraestructuras, Medio Ambiente y Territorio, Isabel Bonig, ha señalado este miércoles, preguntada por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), que "la obligación es reducir y redimensionar una empresa de 1.805 trabajadores para prestar servicios en Valencia y Alicante".

El diputado de Compromís Juan Ponce ha preguntado a Bonig, en la sesión de control al Consell de las Corts, por cómo se podrá mantener la calidad del servicio, la seguridad, la "dignidad" de los salarios, las condiciones laborales de los trabajadores y las reducciones de gases de efecto invernadero con el ERE en FGV. Tanto Ponce como la portavoz adjunta de Compromís, Mònica Oltra, han acudido al pleno camisetas en las que puede leerse 'No al ERE en FGV'.

La titular de Infraestructuras ha destacado que el Consell está llevando a cabo la reestructuración del sector público empresarial de la Generalitat "siguiendo una consigna clara", como es que los servicios sean "de calidad, sostenibles y viables financieramente".

Isabel Bonig ha subrayado que FGV "continuara ofreciendo un transporte sostenible para atender a las personas y a las necesidad básicas cotidianas", pero ha resaltado que "también es necesario conseguir que el déficit de explotación se reduzca al mínimo posible". Asimismo, ha indicado que "si hace falta presentar un ERE en el ámbito de FGV, los primeros que deben conocerlo son los trabajadores".

Juan Ponce, por su parte, ha advertido de que "la reducción de la plantilla irá encaminada a la reducción de la seguridad" y ha expresado su temor de que algunas comarcas, como La Ribera o La Marina, "se sumen a la lista de comarcas sin transporte público".

"síndrome del aeropuerto de castellón"

El diputado de Compromís ha instado a la Generalitat a "planificar adecuadamente" y, en este sentido, ha señalado que "no tiene sentido comprar unidades nuevas cuando tienen 20 años de vida útil por delante", como tampoco "tiene sentido dejar líneas acabadas y sin funcionamiento". "Estamos en el síndrome del aeropuerto de Castellón", ha dicho al respecto.

Ponce ha asegurado que en los últimos años la plantilla de FGV ha crecido un 25 por ciento y el número de directivos un 400 por ciento y, por ello, ha pedido que "si hay que hacer algún despido, se haga teniendo en cuenta este crecimiento".

"Ni la línea 1 se cierra, ni la línea 9 se cierra, sino todo lo contrario, una inversión adicional para mantenerlas y mejorarlas", ha indicado la consellera en su segunda intervención. Además, ha comentado que entre 2003 y 2011 se han invertido en Metrovalencia 795 millones en obra acabada y 425 en material móvil; mientras que en el TRAM de Alicante han sido 643 millones en obras finalizadas y 97 en material móvil.

Según ha explicado Bonig, la "dificultad" que tiene FGV es que cuenta con los mismos kilómetros de vías que tiene Madrid -cerca de 300—, mientras que el volumen de usuarios es mucho menor. Al respecto ha señalado que en 2011 en Madrid se transportaron 365 millones de viajeros, frente a los 71de Valencia y Alicante.

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