El escritor Andrés Trapiello presenta este miércoles en Sevilla su obra 'Ayer no más' (Destino), una novela en la que aborda la necesidad de hablar sobre los lugares comunes a propósito de la Guerra Civil. Como afirma el autor, "es la novela de unos personajes reales y contemporánea, lo que le permite ser un libro en el que están reflejados las dos partes, a diferencia de la inmensa mayoría de las novelas sobre este conflicto, que cuentan con una imposibilidad casi metafísica, que es hablar de las dos Españas".

En cambio, continúa el escritor leonés en declaraciones a Europa Press, en 'Ayer no más' "están esas dos Españas, y una tercera que está representada porque los personajes que las representan pueden hablar entre ellos o relacionarse". La novela arranca cuando el historiador José Pestaña, durante un paseo por León, asiste al encuentro de su padre con el pasado, en forma de un hombre que le reconoce y le acusa de haber matado al suyo.

"A diferencia de la historia, que se ocupa de hechos generales, las novelas se ocupan de hechos particulares; es el reino de la subjetividad y la historia tiene que tratar de alcanzar una objetividad", y en este caso, añade, un hijo "reconoce en León al asesino de su padre y delante del hijo del asesino; y el hijo, que se dedica además a la Memoria Histórica, se va a debatir entre la obligación suya de obligar a su padre a que diga dónde se encuentra el cuerpo de esa víctima y su deber u obligación filial de proteger al padre".

"en la guerra civil casi todo el mundo miente"

Además, "quiere conocer la verdad, porque como buen historiador sabe que en la Guerra Civil española casi todo el mundo miente, habida cuenta de que es una guerra con 600.000 muertos, en la que no ha habido nunca nadie que haya confesado ni uno de estos asesinatos". Por tanto, el hijo "se va a ver metido en un conflicto casi trágico, griego, porque no sabe a qué ley obedecer, si a la del Estado, a la de la sangre o a la de los afectos".

Sobre si es suficiente lo conseguido hasta el momento con la Ley de Memoria Histórica, Trapiello afirma que "no es suficiente", toda vez que asegura que lo que se ha conseguido "a menudo se ha hecho desarreglando otras cosas", porque "quizás ha reparado algunas víctimas, pero a veces a esas reparaciones han venido emparejados otros agravios". "La Ley tuvo una buena intención en un principio, pero el desarrollo no siempre ha sido objetivo, no siempre ha generado un justicia nítida; por tanto, la reparación a veces ha sido a costa de agraviar a otras víctimas anteriores", añade.

En este sentido, afirma que quizás en un primer momento "el error de Garzón —el exmagistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón— fue aceptar el recurso de las 114.000 víctimas del franquismo y desestimar al día siguiente el que presentaron las víctimas de Paracuellos, con razones un tanto sobrevenidas", porque "su error fue inducido por ideas anteriores, preconcebidas, en cierto modo por ficciones, porque no hay víctimas del franquismo y víctimas de la República, hay víctimas y punto".

"Las víctimas tenemos que reivindicarlas todos nosotros, en tanto que los asesinos o los victimarios son únicamente de ellos mismos, y nadie quiere estar al lado de los victimarios", señala, al tiempo que asegura que "no hay asesinos buenos solo porque sean los nuestros" "Ésta es una aberración en la que a veces se han tratado de escudar las partes en conflicto, pensar que a los asesinos de nuestra parte les asistían unas razones más poderosas que a los asesinos de la otra".

Por otra parte, Trapiello afirma que "nadie tiene la llave o la clave para decir yo decido cuándo hay que recordar y cuándo olvidar". En este sentido, afirma que "son pactos que hacemos unos y otros; pactamos la verdad, pactamos la memoria, y pactamos el olvido, pero entre todos, sin agraviar y sin crearnos injusticias". Así, el autor recuerda como en el año 1975 los demócratas españoles "acordaron de una manera tácita aparcar el pasado para construir el futuro", y cuando el futuro "estuvo más consolidado, 30 años después, se ha podido hablar otra vez del pasado".

Pero, añade, "creo que si la memoria para lo que sirve es para el resentimiento y no para encontrar la verdad y buscar con ella la justicia, realmente la historia daña la vida y nos impide vivir", porque "sabemos que finalmente a lo que tendemos es a buscar la paz, y ésta solo es posible a través del olvido". "Esto lo iremos haciendo poco a poco, olvidando unas cosas e intentando recordar otra, si nos permiten un poco más de paz y justicia". "Son conceptos difíciles de combinar, pero tenemos esta obligación y el tiempo también nos ayuda a ello", afirma.

Por último, Trapiello ha reconocido que por el momento no tiene pensado escribir otra obra sobre la Guerra Civil porque "he quedado exhausto" con 'Ayer no más'. "En esta novela, todo lo que podía decir sobre el asunto ha quedado dicho", y, además, "ha quedado dicho con argumentos, porque he puesto argumentos a muchos libros que no lo tenían porque la historia no tiene argumentos, y en una novela lo que tratamos de hacer todos los novelistas es divertir enseñando, y enseñar divirtiendo".

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