Cocido montañés
El Cocido montañés, el cocido en su versión cántabra. WIKIPEDIA/Uhanu

La diversidad geográfica de Cantabria, con pronunciados contrastes entre mar y montaña, ha propiciado una excelente gastronomía que gira en torno a su variedad y la estrecha relación existente entre la naturaleza y los productos consumidos.

Esta comunidad rica en arte, historia y cultura, posee una privilegiada localización en la zona central de la cornisa cantábrica que alberga excepcionales espacios naturales: playas, costas, valles pasiegos con microclimas suaves y cálidos, pastos y parques naturales que dan lugar a una gastronomía variada que conjuga los pescados y mariscos del mar con las carnes, leches y sus derivados procedentes de los verdes valles, y refinados productos de huerta.

La cultura gastronómica de Cantabria los realza mediante exquisitos platos, basados tanto en recetas sencillas y guisos tradicionales como en elaboraciones gastronómicas más actuales.

De la tierra y el mar

El mar Cantábrico suministra a la gastronomía cántabra pescados y mariscos de gran calidad. De las limpias y frías aguas se obtienen excelentes mariscos: percebes, centollos, nécoras, almejas, bogavantes, cigalas, langostinos, calamares…, si bien en la bahía de Santander se consiguen los mejores ejemplares. La amplia variedad de pescados comprende desde merluzas, lubinas, cabrachos, rapes, doradas, besugos, hasta salmonetes, chicharros, bonito, truchas del río Pas, en el valle del mismo nombre, caballas o las sardinas, que consumidas en conserva han alcanzado gran fama junto al bonito del norte y el atún.

La feria ganadera
más importante de España se celebra en Torrelavega
De estos productos provienen también algunos de los guisos cántabros más conocidos como la Merluza en salsa verde, los Calamares encebollados, el Sorropotún, similar al marmitako vasco, Pudding de cabracho o Bocartes a la cazuela. Todos estos productos se pueden conseguir en las populares plazas del pescado de los principales municipios costeros (Santander, Laredo, Castro Urdiales, San Vicente de la Barquera...) 

La carne de vacuno es la carne cántabra por excelencia, donde destaca la raza autóctona Tudanca, que produce leche muy cremosa y cuya carne es de gran calidad. No olvidemos que la feria ganadera más importante de España se celebra precisamente en esta región, en Torrelavega. También es muy apreciada la carne de cerdo de la cual se obtienen excelentes embutidos, especialmente en la región de Liébana, y con la que se elabora una de las recetas más típicas de Cantabria, el Cocido Montañés, así como la carne de caza: perdices, venados, corzo y jabalí, de excelente calidad.

Quesos y dulces... y más

La gran calidad de la leche cántabra permite la obtención de excelentes quesos, que en Cantabria destacan generalmente por su fuerte sabor y cuidado proceso de curación: Queso de nata, Queso Picón, en Tresviso y Bejes, Quesos ahumados, como los de Áliva o Pido, o los pequeños Quesucos, realizados con la mezcla de leche de vaca y oveja. Por lo mismo, la excelente mantequilla es ingrediente principal en muchos de los productos de repostería y dulces más típicos de la región.

En Cantabria se pueden degustar los tradicionales sobaos
y quesadas
En cualquiera de los establecimientos cántabros se pueden degustar los tradicionales sobaos y las quesadas pasiegas, típicos ambos de los valles pasiegos, los excelentes hojaldres, como las Corbatas de Unquera, las Polkas de Torrelavega, o los Sacristanes de Liérganes, frixuelos de Liébana, o palucos de Cabezón de la Sal. Asimismo, está muy extendido el consumo de natillas, arroz con leche o leche frita que, aunque no son elaboraciones autóctonas de la zona, sí cuentan con gran tradición.

Por último, destacan excelentes productos de cultivo hortícola, como los pimientos de Isla, los limones de Novales, las patatas, las legumbres de Liébana, región resguardada por los Picos de Europa, cuyos garbanzos son la base del tradicional Cocido Lebaniego, así como las viñas para la obtención del famoso Orujo de Potes, localidad donde también se produce una magnífica miel.