Iberdrola ha diseñado un plan estratégico para el periodo 2012-2014 en el que contempla un recorte de las inversiones del 37% con respecto al trienio anterior, hasta una media de 3.500 millones de euros anuales, y en el que estudiará desinversiones por valor de hasta 5.000 millones de euros.

El objetivo de la compañía es reducir la deuda neta en 6.000 millones de euros en los próximos tres años, en un entorno "adverso" caracterizado por la crisis económica y por las distintas velocidades de recuperación en los diferentes países en los que opera el grupo, anunció el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán.

La deuda neta pasará de 32.000 millones en 2011 a 26.000 millones en 2014 sin necesidades de ampliación de capital, lo que permitirá al grupo mantener su fortaleza financiera. Las opciones que maneja la compañía son la reducción de inversiones, las desinversiones, la obtención de flujos de caja y la titulización del déficit de tarifa.

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