Segovia
Una vista general de Segovia, con su catedral en el centro. FLICKR/Neticola

Internacionalmente famosa como la capital del cochinillo asado y el acueducto romano, Segovia esconde mucha riqueza en varios sentidos. El resto de su trazado urbano y su gastronomía merecen la misma atención del visitante.

Su riqueza está también en sus mesones: lechazo y cochinillo asadoComo una de esas ciudades acostumbrada al esplendor de antiguas civilizaciones, la ciudad atesora un encanto especial.

Segovia fue ya importante para los romanos y vivió un auténtico esplendor medieval siendo residencia de la corte de los Trastámara, además de un pujante núcleo de actividad ganadera y textil. Dentro y fuera de su muralla se extienden torres, conventos, iglesias, edificios mudéjares y jardines que evidencian la fusión cultural e histórica que continúa manando por cada piedra segoviana.

Símbolos de la ciudad

Pese a que Segovia cuenta con muchos otros atractivos no cabe duda que el magnífico acueducto es una visita ineludible, máxime cuando se encuentra en la puerta de entrada al casco histórico. Ubicado en la plaza del Azoguejo, esta joya de la arquitectura del imperio romano abastecía a la ciudad de un agua que se obtenía a 15 kilómetros de distancia. Cuenta con 163 arcos y 29 metros de altura, una complejidad que se sustenta únicamente gracias a la fuerza de la gravedad sobre sillares de piedra.

Su casco antiguo es una estructura laberíntica y típicamente medievalTal obra de infraestructura romana constituye, junto con el altanero Alcázar, la más internacional de las estampas segovianas. Esta última se especula que procede también de la época romana, aunque el primer testimonio fiable data ya del siglo XII. Su actual aspecto gótico lo tomó sin embargo en el XIII, siendo finalizado en 1587 con la construcción del Patio Principal y La Escuela de Honor. Esta inexpugnable fortaleza fue residencia de Alfonso VIII.

Se trata de una fortificación construida sobre una elevación rocosa, lo que le otorga excelentes vistas de la urbe desde la torre almenada. Se encuentra en un extremo del recinto amurallado, tras los jardines de la Reina Victoria Eugenia. Su torre de 80 metros mira con orgullo las otras doce pequeñas torres y el foso. Posee también pasadizos secretos que descienden hasta el río comunicando con otros palacios segovianos.

Conjunto arquitectónico: intramuros

Sin embargo existen otros muchos atractivos monumentales en esta histórica ciudad castellana, cuya belleza y fisonomía en conjunto le valió la declaración como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1985. Lo principal es la estructura laberíntica y típicamente medieval del casco antiguo. Calles estrechas que dan a pequeños rincones e íntimas plazas en un recorrido salpicado de casas nobiliarias con escudos heráldicos grabados.

El recinto amurallado alberga edificios medievales y renacentistas. Algunos de los más importantes son La Casa de los Picos, con su fachada decorada con puntas de granito, o la Alhóndiga, un antiguo granero gótico. También está el Torreón de los Lozoya, estructura defensiva del XIV, hoy sede de exposiciones culturales.

Iglesias: además de la Catedral, las iglesias de San Martín y de San Miguel Los templos también merecen atención comenzando por la iglesia de San Martín, en la plaza de Medina del Campo que conjuga elementos mozárabes, románicos y mudéjares. Cerca se sitúa el Convento del Corpus Christi que se levanta sobre una antigua sinagoga, siendo la Iglesia de San Miguel el lugar en que se coronó a Isabel la Católica como Reina de Castilla.

En las proximidades de la porticada Plaza Mayor se sitúa la Catedral, ejemplar del gótico tardío español. Fue comenzada en el XVI y en su factura se emplearon detalles del antiguo templo como un claustro gótico hispano-flamenco, la sillería del coro y la fachada principal. Aspectos más modernos son la puerta de San Frutos, el ábside, el retablo mayor y el trascoro neoclásico. Destacan las esculturas barrocas y neoclásicas de las capillas menores así como la colección del Museo Catedralicio.

En el barrio de los Caballeros se concentran edificios nobles y palacios como los de Floresta, Conde Cheste o Uceda-Peralta. También hay iglesias románicas ilustres, siendo el caso de la de San Juan de los Caballeros que alberga el Museo Zuloaga, San Nicolás o San Esteban, esta última joya del románico tardío. Destacar por último la iglesia de la Trinidad, ubicada entre dos obras de arquitectura militar medieval, como son la Torre de Hércules y el Torreón de Arias Dávila.

Extramuros

Fuera del recinto amurallado, la ciudad ofrece un itinerario de plazas, jardines y edificios románicos, con especial atención a las iglesias. La de San Millán es exponente del arte segoviano del siglo XII gracias a su torre mozárabe, su atrio y sus ábsides. En la de San Clemente destaca un ábside de arcos ciegos, mientras que las pinturas románicas son el patrimonio de la de San Justo.

El monasterio de San Antonio el Real, antigua residencia de verano del rey Enrique IV, es otra de las visitas necesarias. En él se puede apreciar su artesonado mudéjar, así como piezas flamencas del siglo XV, mobiliario, esculturas y otros objetos de la época. Otras paradas son la Casa-museo de Antonio Machado o el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.

No solo cochinillo y lechazo

La riqueza de Segovia está también en sus mesones. Sus campos aportan materias primas de alta calidad que son bien aprovechadas en su deliciosa gastronomía, artesana y tradicional. El lechazo y el cochinillo asado son sus platos más demandados pero no son los únicos. Les acompañan la sopa castellana de ajo y pan, las calderetas o guisos de carne y los platos de caza.

Viandas que por supuesto hay que regar con el típico ponche segoviano o con vinos de la cercana Ribera del Duero. A la altura de esta denominación de origen están los judiones de La Granja de San Ildefonso o el chorizo de Cantimpalos. El restaurante del Parador de Turismo de Segovia ofrece una amplia carta de recetas ancestrales preparadas en horno de leña a la vez que brinda estupendas vistas de la ciudad.