Ayuntamiento sostiene que el agua de boca tiene "todas las garantías sanitarias y registra mejoras en calidad"

El agua que consumen los zaragozanos tiene todas las garantías sanitarias independientemente de que la principal fuente de abastecimiento sea Yesa, la Loteta, el Canal Imperial de Aragón, incluso el río Ebro, han asegurado desde el Ayuntamiento de Zaragoza.
Grifo, agua
Grifo, agua
DANKA/FLICKR

El agua que consumen los zaragozanos tiene todas las garantías sanitarias independientemente de que la principal fuente de abastecimiento sea Yesa, la Loteta, el Canal Imperial de Aragón, incluso el río Ebro, han asegurado desde el Ayuntamiento de Zaragoza.

La fuerte sequía que afecta a la Comunidad Autónoma ha hecho necesario interrumpir el suministro íntegro de agua del Pirineo y buscar en la combinación de las otras alternativas la mejor calidad posible para el agua de boca en cada momento, han precisado en respuesta a las críticas del portavoz del grupo municipal de CHA, Juan Martín, que ha calificado de "injustificable" que en ocho años se haya aumentado el precio del recibo del agua, hasta duplicarlo, cuando "es de peor calidad" que en el 2003.

Martín ha augurado que "además la calidad del agua no mejorará" al detallar que el sistema de abastecimiento de agua a Zaragoza capital está pensado para que "venga por el embalse de La Loteta desde el embalse de Yesa" y que ha calificado de "chapuza" desde el punto de vista técnico.

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza han explicado que la captación de agua de Yesa para hacer frente al consumo íntegro de los zaragozanos fue una realidad en el año 2010. Pero el consumo de Yesa está condicionado a que haya suficientes reservas para atender las demandas de los regantes de Bardenas, los primeros usuarios del embalse que no pueden perder derechos por la incorporación de nuevos demandantes. La fuerte sequía que se padece en la comunidad ya obligó el verano del año pasado a interrumpir estos aportes y optar por la Loteta, con otras aportaciones ya del Canal o del río, en busca de la mejor mezcla posible.

"Es cierto que respecto al verano de 2010 con un consumo íntegro de agua de Yesa, los sucesivos años se ha ido a un escenario de menor calidad, pero siempre con garantías y siempre por encima de la situación anterior a la llegada de agua de Yesa, que, en estos momentos, y con las exigencias de la actual normativa sería un agua no potable", han asegurado.

La calidad del agua se establece en virtud del análisis de numeroso parámetros (que se cuelgan a diario en la página web del ayuntamiento). Los técnicos municipales hacen un seguimiento de las calidades a diario y de acuerdo con una tabla que recoge 8 parámetros (dos de ellos trihalometanos y nitratos, que se consideran imperativos; es decir que su incumplimiento supondría la pérdida de potabilidad del agua) y seis indicativos, que supone que hay unos valores consideramos óptimos, pero que su aumento supone únicamente pérdida de cualidades, pero no de garantía.

Así, en el día a día la menor calidad del agua de consumo se nota en un aumento de la cal y en la de sulfatos, que aporta más dureza, pero, sin embargo, en los componentes que entrañarían un acercamiento a los límites de la potabilidad "se ha seguido con valores muy por debajo del límite y mejores a los años de consumo sin aportaciones del Pirineo", han precisado.

"Es cierto que la calidad del agua de Yesa, aun siendo del Pirineo, ha estado por debajo de los parámetros de Yesa, ya que el agua embalsada ha sufrido las afecciones lógicas de la puesta en funcionamiento de estas infraestructuras. Es decir, el agua ha posibilitado la disolución de los yesos del fondo de la infraestructura con los que está en contactos", han agregado.

INCONGRUENCIA

Esta situación se amortiguará a medida que se produzcan los sucesivos llenados y vaciados de su vaso. No obstante, se trata de un infraestuctura que tiene una importante función, ya que debe cubrir los periodos en los que Zaragoza no reciba aportaciones directas de Yesa, una situación que se repetirá en épocas de bajos excedentes.

La crítica del grupo municipal de CHA sobre las oscilaciones de la calidad del agua "no tendría razón de ser si se acometiera el recrecimiento de Yesa, proyecto al que esta formación política se opone, han recordado.

"Es una incongruencia reclamar calidad de agua para Zaragoza y oponerse a la realización de una infraestructura necesaria para asegurar la calidad que demandan", ha estimado la concejala de Infraestructuras y Ciclo Integral del Agua, Lola Campos.

No obstante, la responsable institucional quiso dejar claro que los servicios técnicos municipales hacen un seguimiento constante de los cambios en las condiciones del suministro y han transmitido a la Confederación Hidrográfica del Ebro en diversas ocasiones, la preocupación por el comportamiento de la Loteta; un embalse que el Órgano de Cuenca comenzó a desembalsar en verano para mejorar la calidad de sus aguas.

"Por eso es preciso agradecer al presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Xavier de Pedro, la sensibilidad que ha mostrado este verano con la situación de Zaragoza y con la dinamización de las medidas para mejorar La Loteta", ha añadido Campos.

La concejala de Infraestructuras ha insistido en que "no podemos olvidar que vivimos la peor sequía que se ha padecido en muchos años; si lloviera y se embalsara agua, no habría problemas con el agua del Pirineo, pero eso es algo que también sabe CHA y que no debería olvidar en sus análisis".

En este sentido, ha apuntado que "hablar hoy de que se ha perdido calidad en el agua de boca desde 2010 no es más que una realidad palpable de la que el servicio de Infraestructuras ha informado puntualmente a los ciudadanos. Abordar esta información con ribetes de alarma social sólo esconde la intencionalidad política de oponerse a Yesa, aunque ese sea el único camino para asegurar muchos abastecimientos", ha valorado.

Asimismo, ha considerado "poco responsable vincular el precio del agua que pagamos los ciudadanos a la llegada o no de unas determinadas aportaciones que para ser viables han precisado de la construcción de una importante infraestructura y sin la cual Zaragoza estaría abocada a no tener agua potable".

Los recibos que paga la ciudadanía "no cubren el precio íntegro del servicio, tal y como ordena una directiva de la UE, que será de obligado cumplimiento a partir de 2015", ha recordado.

Por eso, en Zaragoza, "se intentó un acercamiento paulatino al coste de servicio, teniendo claro que además los recibos incluyen tramos muy subvencionados para premiar el ahorro y para penalizar el despilfarro", ha indicado Campos.

"Ajustar el precio a la calidad de cada momento es técnicamente imposible por los parámetros que entran en juego y que suponen cambios diarios", ha relatado para incidir en que es una cuestión "conocida por todos los grupos políticos".

En su opinión, "supone llevar el debate a un terreno estéril, cuando además el precio del agua supone entre un 5% y un 8% del coste total del servicio".

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