La directora general de Vivienda de la Generalitat, Carme Trilla, ha señalado que "de ninguna manera investigamos" nuevas tipologías de pisos protegidos "más pequeños", sino que "apostamos por un tamaño digno para dar satisfacción a las necesidades" de los habitantes.

La Ordenanza Metropolitana de Edificación
fija la superficie mínima de una vivienda en 36 metros cuadrados para dos personas, un tamaño que la Generalitat "nunca aplica" en los pisos que impulsa.

En el caso específico de pisos de alquiler para jóvenes y personas mayores, que ofrecen servicios comunes, "el mínimo son 40 metros cuadrados". Al margen de esta tipología para un sector concreto de la población, en general la vivienda protegida de la Generalitat "no tiene menos de 60 metros cuadrados y la media está entre 70 y 80 metros cuadrados".

Los pisos de protección en Catalunya pueden alcanzar los 90 metros cuadrados o los 120 si se trata de familias numerosas. Trilla alertó también de que "caer en la tentación de construir pisos pequeños para conseguir un precio asequible es una trampa".