En los casos de sida no sólo los propios afectados sufren. Sus familiares y amigos padecen depresiones, sienten también el rechazo de parte de la sociedad y dejan de llevar una vida normal. A partir de ahora, éstos pueden acudir a la primera asociación de familiares y amigos de afectados por el VIH de Euskadi. Bizi Maitea se ha creado en Bilbao para ayudar a todas esas personas que viven de cerca la enfermedad.
«Ofrecemos asesoramiento, apoyo psicológico, terapia e incluso un teléfono de ayuda», explica Mari Luz, su presidenta. En Euskadi hay unos 5.200 casos de sida, 2.900 en Vizcaya, y, según los miembros de Bizi Maitea, «todavía existe mucha intolerancia».
María, miembro de la asociación, es una bilbaína que conoce la discriminación. Hace años adoptó a un niño seropostivo que había sido contagiado por su madre, una toxicómana «que ni siquiera recuerda haber tenido un hijo», señala.
Ese niño tiene ya 17 años y sufre una ligera deficiencia mental, a la que no ha ayudado que haya tenido que pasar por varios colegios a lo lago de su infancia. «Nos encontrábamos con centros en los que lo rechazaban, principalmente, por desconocimiento de la enfermedad», resalta María.

Los promotores de la asociación resaltan que los familiares y amigos necesitan apoyarse mutuamente para superar la situación. «Nosotros podemos llegar a sufrir estrés, tristeza y, muchas veces, depresión». Bizi Maitea planea organizar terapias de autoayuda. Para ello cuentan con voluntarios y con la ayuda de una psicóloga. También ofrecerán charlas en los colegios para explicar en qué consiste la enfermedad, «para que los niños y sus padres aprendan que no es tan fácil contagiarse».