Juan Antonio Bayona
Juan Antonio Bayona durante el rodaje de 'Lo imposible'.

Bayona está haciendo historia: su película, Lo imposible, es el mejor estreno del cine español. Pero el camino no ha sido sencillo...

¿Qué siente al ver su película?
Que han sido cuatro años y pico que han valido la pena. Porque la gente la vive, la siente, y eso es lo que me importaba.

¿Y el éxito que ha supuesto?
Es una sorpresa agradable y una gran satisfacción. Por el equipo, que ha trabajado muy duro, y porque era una historia que queríamos que se conociera y lo hemos logrado.

¿Cómo explica este éxito?
Hay un componente de suerte, pero ha sido apabullante... Siempre quisimos hacer una película atractiva. Que fuera buena, pero que también tuviera proyección internacional y muy buenos actores.

Un proyecto así se prepara poco a poco y en el rodaje te dedicas a salvar imprevistos Actores estrella, reflejar un tsunami... ¿Cómo lo logró?
Fue complicado, sobre todo el rodaje: hubo que movilizar a muchísima gente en Tailandia.

¿No se asustó nunca?
No, porque un proyecto así se prepara poco a poco y en el rodaje te dedicas a salvar imprevistos. Nosotros, por ejemplo, tuvimos muy mala suerte con la meteorología.

¿Por qué se metió en este lío?
Cuando la productora me contó la historia que había oído en la radio me obsesioné, y al contársela a mis amigos vi que sentían una emoción primaria por algo ocurrido en el otro extremo del mundo, pero que trascendía lo universal y creaba emociones personales. Así que contactamos con María Belo, la protagonista de la historia real. 

Y llevaron su experiencia al cine.
Sí, pero yo no quería narrar su historia, sino la de todos los que sufrieron la tragedia.

¿Los retrata Lo imposible?
Sí. Porque todo el tercio final reflexiona sobre los que se quedaron en la zona, y quedan pendientes cosas tras el final.

Ese final es algo precipitado. ¿Cortó muchas escenas?
Sí, decidimos suprimir escenas que me gustaban mucho, pero queríamos multiplicar la sensación de emergencia.

El público llora. ¿Eso se mide?
No. La emoción no se calcula, y menos en esa situación. 

Pero se toma una distancia.
Decidí no tomarlas. Quería estar sobre los personajes, transmitir sus emociones al espectador. Por eso consulté todo con la familia real: como director, aposté por hacer partícipe al público de esa historia de una forma arrebatada, y para eso había que removerlos en lo físico y en lo emocional.

El cine no son solo estrellas y alfombras rojas, sino también trabajadores, familias y gente normal ¿Cómo se remueve a Naomi Watts o Ewan McGregor?
Ahí tampoco había distancia. Estábamos juntos lejos de casa y el recuerdo del tsunami estaba en cualquier esquina de Tailandia: todo el mundo había perdido a seres queridos. Así que los actores hablaron con supervivientes, vieron documentales y se entregaron al proyecto de cabeza y sin red.

Y luego vuelve a España... Y ve esta crisis y la subida del IVA.
Estoy perplejo, porque esas medidas no harán recaudar más, sino menos. Hablamos de cultura, que es una inversión, no un gasto... Si no construimos una base cultural, ¿qué sociedad tendremos? Mis padres no tuvieron mucho, pero me transmitieron unos valores, una cultura, que no parece preocupar al Gobierno.

¿Tiene futuro el cine español?
El problema no somos los directores, sino la gente desconocida que forma una industria que funciona muy bien. Mira Lo imposible: no tiene nada que envidiar a una película de Hollywood, y es de aquí.

¿Cómo hemos llegado a esto?
Somos una generación que ha vivido bien, pero la vida nos ha abofeteado, y madurar de golpe nos supone una montaña. Antes no había problemas: ahora sí. Por eso la sociedad se politiza, cuando antes la política no parecía importar.

Dirán que el IVA no daña tanto.
No saquemos las cosas de contexto: la gente ya no va al cine, sino a ver películas concretas. Y eso es peligroso, porque el cine español no puede vivir de sucesos aislados, sino de costumbres, y sin televisiones ni la ayuda del Estado, no habría cine español. 

Así que las subvenciones sirven.
Para empezar, el cine español no es un género en sí mismo, sino un conjunto, una industria. No es solo arte. En Lo imposible trabajaron 200 técnicos españoles: 200 profesionales que cobraron su sueldo y pagaron sus impuestos. Porque el cine no son solo estrellas y alfombras rojas, sino también muchos trabajadores, familias y gente normal.

El gran fin de semana del cine español

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