Tribunal Supremo
Imagen de la sede del Tribunal Supremo, en Madrid. ARCHIVO

El abogado defensor de un condenado por violación argumentó, en su recurso ante el Tribunal Supremo, que desestimó su pretensión, una lista de argumentos entre los que se encontraba que su cliente, un hombre de 28 años armado que amenazó a la víctima con un cuchillo, actuó en legítima defensa.

Resulta "verdaderamente insólito que se pueda sostener que el acusado, un hombre de 28 años armado con un cuchillo de cocina de nueve centímetros de hoja, violó a una joven, inerme e indefensa, actuando en legítima defensa", responde el alto tribunal en su sentencia.

Una violación en legítima defensa es algo impensable El Supremo confirma la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Barcelona al violador —de 13 años por la agresión sexual, además de dos por robo con violencia— y considera que el abogado, en su recurso, enumera de forma casi automática todos los posibles argumentos en defensa de su cliente y, haciéndolo, llega al absurdo.

"Una violación en legítima defensa es algo tan impensable que hay que concluir que la representación jurídica de la parte recurrente", en su escrito, "enumeró de forma alternativa pero puramente ritual o formal, una serie de preceptos referidos a supuestas circunstancias, sin relación alguna con los hechos y sin base ni fundamento jurídico o fáctico de ningún tipo", dice el Supremo. "Del mismo modo", añade, "podría haber enumerado la totalidad de las eximentes y atenuantes recogidas en el Código Penal".

Amenazada, agredida y violada

Como hechos probados la sentencia relata que, en marzo de 2010, la víctima, de 18 años de edad, regresaba a su domicilio cuando fue abordada por el procesado, que la amenazó con un cuchillo de cocina.

Después de robarle varios objetos, la condujo a una nave que estaba vacía y próxima, donde la agredió sexualmente, tras lo cual intentó retener a la víctima, quien sin embargo aprovechó un descuido para escapar y pedir ayuda a una pareja que caminaba cerca.

Una vez llegó donde estaba la pareja la víctima pudo gritar: "Me acaban de violar", al mismo tiempo que señalaba al procesado. El hombre al que pidió ayuda salió tras el violador, quien le amenazó con una botella rota. No obstante, el acusado fue detenido instantes después por una dotación policial.